La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advirtió hoy a los países de la zona euro que, a pesar de que la tensión en los mercados ha disminuido desde el nuevo rescate a Grecia, "las turbulencias pueden volver fácilmente".

"El acuerdo demuestra que los líderes europeos creen en la eurozona y harán lo que sea necesario para asegurar su destino. Ha sido bienvenido por los mercados, como se puede ver en el fortalecimiento del euro y el descenso de la prima de riesgo de los países de la periferia", dijo Lagarde en una conferencia en el Council on Foreign Relations de Nueva York.

Sin embargo, la exministra francesa de Economía advirtió que los problemas fiscales en la periferia "han revelado los riesgos que plantea una unión económica y monetaria incompleta", por lo que urgió a los líderes de la zona euro a "implementar con celeridad" los acuerdos alcanzados en la cumbre del Eurogrupo en Bruselas la semana pasada.

Allí se acordó un nuevo paquete de rescate a Grecia por un total de 159.000 millones de euros, unos 109.000 millones de financiación oficial (provenientes de la eurozona y del FMI) y otros alrededor de 50.000 millones de participación privada.

Lagarde, la primera mujer en llevar las riendas de la institución económica multilateral, aseguró sentirse "esperanzada de que esa valentía política demostrada por los líderes europeos será seguida pronto por una acción fiscal inteligente en Estados Unidos", donde el "reloj sigue sonando" mientras se acerca la fecha para que el Congreso llegue a un acuerdo para elevar el límite de endeudamiento.

Si republicanos y demócratas no se ponen de acuerdo en el Congreso antes del 2 de agosto para elevar el techo de gasto público, limitado hasta ahora en los 14,29 billones de dólares, el país entraría en una suspensión de pagos sin precedentes.

"El tema se tiene que resolver inmediatamente. Lo que es cierto es que un impacto fiscal adverso en Estados Unidos podría causar graves consecuencias en el resto del mundo", añadió la dirigente del FMI.

Agregó que un plan "creíble" de consolidación fiscal en ese país tendría "probablemente efectos positivos" sobre la demanda, ya que elevaría la confianza.

Fuera de los retos que plantean los problemas de deuda soberana tanto en Europa como en Estados Unidos, Lagarde destacó el crecimiento y la inestabilidad social como otros dos importantes desafíos más a los que se enfrenta la economía global.

Subrayó que hasta que no se resuelvan esos asuntos no se podrá alcanzar "un crecimiento sólido, estable y equilibrado a nivel mundial".

Lagarde alertó también sobre el recalentamiento económico en los países emergentes, el encarecimiento de las materias primas -que en un año ha enviado a 44 millones de personas a la pobreza extrema- y el desempleo como catalizador de crispación social, como otros importantes problemas para el equilibrio económico.

En ese sentido, la directora gerente del FMI aseguró que para que la institución que lidera "sea más efectiva debe entender incluso mejor los importantes cambios en la economía global, y en particular el dramático aumento de las interconexiones entre los diferentes países".