La centralita telefónica y las páginas web del Capitolio de EE.UU. amanecieron hoy al borde de su capacidad debido a las consultas ciudadanas acerca del punto muerto en el que se encuentran las negociaciones sobre la deuda, denunciado el lunes en la noche por el presidente, Barack Obama.

"Como resultado del alto volumen de llamadas externas, los circuitos telefónicos de la Cámara de Representantes se encuentran al borde de su capacidad, lo que origina que las llamadas desde afuera están recibiendo de vez en cuando señales de ocupado", informó un correo electrónico del Centro de Llamadas del Congreso recogido por el Washington Post.

Igualmente, el portal web DownForEveryoneOrJustMe.com, que registra páginas caídas, reportó que las de al menos nueve congresistas se encontraban fuera de servicio debido a un exceso de tráfico pocos minutos después del discurso de Obama, aunque la mayoría ya están operativas hoy.

Ante la situación de "bloqueo" de las negociaciones en torno a la subida del tope de endeudamiento, actualmente fijado en 14,29 billones de dólares, reconocida ayer por Barack Obama en su discurso televisado nocturno, los estadounidenses parecen haber reaccionado.

Obama, visiblemente enojado por el estancamiento de las negociaciones tras semanas de encuentros, apeló a los ciudadanos para que se pusiesen en contacto con sus representantes en el Congreso si querían "un enfoque equilibrado al presupuesto"

"Le estoy pidiendo a todos que dejen que su voz se oiga", agregó Obama al instar a los ciudadanos a que tomen el teléfono o utilicen internet para apoyar el plan de su partido, el demócrata, que considera más razonable.

A una semana exacta de que se cumpla el plazo dado por el Tesoro de EE.UU. -el 2 de agosto el país podría entrar en suspensión de pagos- los demócratas y republicanos presentaron ayer planes contrapuestos para conseguir la reducción del déficit y evitar la declaración de mora.

No obstante, el acuerdo no parece sencillo, pues el Congreso se halla dividido, con la Cámara de Representantes de mayoría republicana y el Senado dominado por los demócratas.

Aunque ambos coinciden en el volumen de recortes, entre 2,7 billones de dólares y 3 billones de dólares en la próxima década, el plan republicano está diseñado en dos fases y permitiría una elevación sólo temporal del techo de deuda hasta final de año, pero exigiría una nueva negociación en el Congreso a comienzos de 2012

Obama rechaza esa opción por considerarla de "corto plazo" ya que no resolvería el problema de fondo y simplemente lo aplazaría, para un año en que se celebrarán elecciones presidenciales y aspira a la reelección.