Los restos del presidente Salvador Allende, que fueran inhumados hace dos meses para determinar la causa exacta de su muerte, serán objeto de una nueva sepultación en septiembre, anunció el martes su hija y senadora Isabel Allende.

Dijo a la prensa que el acto tendrá lugar el 4 de septiembre próximo, una fecha simbólica considerando que el líder socialista ganó la presidencia en las elecciones efectuadas el 4 de septiembre de 1970.

Tres años después, el 11 de septiembre de 1973, Allende se suicidó con un arma de fuego en el Palacio de Gobierno que era asediado por las tropas en el golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet.

Al día siguiente del golpe, los militares sepultaron el cadáver del mandatario en una tumba anónima en el cementerio Santa Inés, de Viña del Mar, a 120 kilómetros al noroeste de Santiago.

El 4 de septiembre de 1990, seis meses después de restablecida la democracia en el país, los restos del mandatario fueron objeto de una sepultación en una ceremonia oficial en un mausoleo en el cementerio general capitalino, ante miles de personas.

"El ganó la elección (un 4 de septiembre) y un 4 septiembre procedimos a trasladar sus restos desde el cementerio Santa Inés de Viña del Mar. Por eso hay que cerrar el ciclo", manifestó Isabel Allende, en referencia al acto del próximo 4 de septiembre.

Señaló que la intención es hacer nuevamente un funeral público.

Los restos del mandatario fueron exhumados este año para ser sometidos a una nueva autopsia con participación incluso de peritos extranjeros para determinar las exactas causas de su muerte. El informe entregado la semana pasada confirmó las versiones de que Allende se disparó con un fusil ametralladora AK-47 que le regaló en 1971 su amigo el entonces gobernante cubano Fidel Castro.

El informe despejó así las dudas planteadas por algunos, entre ellas que Allende habría sido rematado de un tiro por uno de sus colaboradores, y hasta que habría sido asesinado por los militares. Sin embargo, la familia siempre aceptó la tesis de que Allende se disparó para evitar caer en manos de los militares golpistas, que atacaron el palacio presidencial de La Moneda, donde el gobernante resistió con un pequeño grupo de guardaespaldas hasta que fue bombardeado por aviones de la fuerza aérea.