El estadio Pascual Guerrero finalmente fue entregado a la FIFA a tiempo para ser usado en el Campeonato Mundial Sub20, mientras aún se ubicaban las últimas sillas y quedaba pendiente la instalación del techo de la tribuna oriental hasta después del torneo.

Camerún-Nueva Zelanda y Portugal-Uruguay se enfrentaran por el Grupo B el sábado en el marco de la competencia programada del 29 de julio al 20 de agosto con la participación de 24 países.

"No habrá cubierta en la (tribuna) oriental. Sólo en norte y en sur. (En la oriental) se instalará después del Mundial", señaló el alcalde de la ciudad Jorge Iván Ospina al cierre de la visita el domingo avanzado el día.

Ospina destacó la apertura de una biblioteca y un museo, una zona comercial, restaurantes y de un salón especial para escuelas de salsa.

Contra el tiempo trabajaron día y noche más de 1000 hombres dirigidos por ingenieros mexicanos para terminar la obra.

El escenario no estaba listo hace una semana y el comité de inspección de la FIFA liderado por el español Iñaki Alvarez otorgó una prórroga adicional.

El plazo original venció el 27 de abril — el día del sorteo en Cartagena — y a Cali se le concedió uno extra que expiró el 18 de julio.

La acción se concentró en la instalación de techos, ubicación de sillas y acabados de los frentes del estadio con capacidad para 35.312 hinchas.

La inversión fue en aumento y llegó al equivalente a unos 47 millones de dólares, la más alta de los ocho estadios.

El panorama del Pascual Guerrero fue bien diferente al de los estadios de Barranquilla, Cartagena, Medellín, Bogotá, Manizales, Pereira y Armenia, las otras sedes, cuyos estadios fueron entregados hace unas semanas.