Cientos de legisladores, activistas, académicos y líderes empresariales y comunitarios se reúnen cada año en la Conferencia del Consejo Nacional de la Raza (NCLR por sus siglas en inglés) para tratar asuntos que afectan a la comunidad latina estadounidense. Este año, el evento se realizó en Washington, D.C.

Los asistentes tuvieron la oportunidad de discutir y aprender sobre diversos temas, desde cómo contrarrestar los índices de abandono escolar entre los universitarios hasta cómo involucrar a la comunidad en la prevención del SIDA. Y uno de los temas más hablados fue el de la inmigración.

Ya sea en los talleres o en conversaciones casuales, los participantes dejaban ver sus opiniones sobre la falta de una reforma migratoria integral, especialmente porque NCLR invitó al presidente Barack Obama a presentarse en el evento.

Mariluz Panameño dirige programas dirigidos a la comunidad latina para el Centro para Préstamos Responsables, una organización sin fines de lucro que protege el derecho a la propiedad de vivienda.

Ella dijo estar "decepcionada por la falta de liderazgo" del presidente Obama en cuanto la aprobación de una reforma migratoria.

"Porque él como presidente tiene su púlpito – la presidencia – para poder establecer la prioridad para nuestro país," dijo Panameño.

Durante su campaña presidencial, Obama prometió arreglar el sistema de leyes migratorias con una reforma completa. Hasta ahora, su gobierno no ha presentado ninguna propuesta concreta.

Han entrado algunas propuestas de ley al Congreso estadounidense, pero ninguna ha tomado vuelo suficiente. La única propuesta que estuvo cerca de ser aprobada fue la llamada DREAM Act (Ley para el Desarrollo, Asistencia y Educación de Menores Extranjeros). De hacerse ley, el DREAM Act les hubiera dado la oportunidad a jóvenes menores de 30 años de legalizar su estatus migratorio si cumplían ciertos requisitos.

A falta de una solución por parte del gobierno federal, varios estados han aprobado leyes relacionadas a la inmigración en estos últimos años. Algunas de estas legislaciones, como la controversial ley de Arizona que hubiera permitido a la policía verificar el estatus migratorio de aquellos que parecieran "sospechosos", son consideradas anti-inmigrantes por varias organizaciones que abogan por los derechos de los inmigrantes.

En vista de esto, líderes latinos siguen luchando para mejoras en el sistema de inmigración a pesar que muchos piensan que ya no se puede lograr pasar una reforma migratoria integral en lo que queda del gobierno de Obama.

Durante la conferencia, por ejemplo, voluntarios repartían un volante que promocionaba una demonstración para exigir justicia para trabajadores inmigrantes y contra las deportaciones –que han alcanzado cifras récord bajo el gobierno de Obama. El congresista demócrata Luis Gutiérrez, representante de Illinois, y la organización sin fines de lucro Casa de Maryland son los organizadores.

José Rodríguez, presidente de la organización El Concilio, la cual ofrece programas comunitarios en español en el valle central de California, dice que va ser difícil para los líderes comunitarios pedirle a la comunidad latina que respalde a Obama como candidato otra vez.

No sólo el presidente no ha tomado acción con respecto a los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados en el país, mencionó Rodríguez, sino que, bajo la reforma para el cuidado de salud que logró Obama, los indocumentados ni siquiera podrán comprar seguro médico.

"Lo malo es que a nuestra comunidad siempre le hacen promesas y no las cumplen", lamentó Rodríguez.

Pero los activistas reconocen que "como comunidad no hay otra alternativa" que seguir dialogando con el presidente, dijo Rodríguez. "Es bueno que sepa que no estamos contentos con el trabajo que ha hecho".

Pero el presidente no puede actuar solo, dijo Julia Escamilla García, quien maneja un programa de salud para el Centro Médico Alivio en Chicago. Ella dice que conoce la historia de Obama, incluyendo la de sus días de organizador comunitario en Chicago.

"Él anduvo como yo de líder comunitario. Él nos conoce, trabajó con nosotros. Estoy segura que sabe nuestras necesidades," dijo Escamilla.

Por eso, agregó, sus colegas y ella no están "de brazos cruzados" esperando a que Obama actúe. Ellos organizan campañas para educar a la gente y movilizarla para llamar y escribir a legisladores con respecto a leyes como el DREAM Act.

"Por un lado ayudamos a la comunidad", explicó Escamilla. "Por el otro, animamos a la comunidad a que se involucre".

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