El director general de la AIEA dijo el lunes que la planta nuclear averiada por un maremoto en el noreste del Japón está progresando constantemente en los esfuerzos para contener los daños del desastre.

Yukiya Amano dijo sentirse optimista de que el personal de la planta nuclear Fukushima Dai-ichi pueda controlar las emisiones radiactivas de los reactores para el fin del año, como se tiene planeado.

"Yo observé los sitios directamente y pienso que los esfuerzos para contener el daño están progresando firmemente", dijo a reporteros el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica. "Muchos trabajadores están lidiando con los problemas en forma entusiasta. Pienso que los prospectos para resolver la crisis son excelentes".

La visita de Amano fue la primera desde que comenzó la crisis originada cuando el terremoto y el tsunami del 11 de marzo destruyeron los sistemas de energía y enfriamiento de la planta, causando fugas radiactivas.

Amano usó ropas protectoras y una máscara para recorrer la planta, donde inspeccionó la magnitud de los daños a los edificios del reactor y al sistema de tratamiento de agua, que recicla el agua usada como refrigerante. Acompañado por el jefe de la planta, Masao Yoshida, el director de la AIEA visitó además brevemente las oficinas de respuesta a la crisis para hablar con los trabajadores.

Funcionarios gubernamentales japoneses y la operadora de la planta, Tokyo Electric Power Co., dijeron la semana pasada que los reactores se han estabilizado y tienen previsto cerrarlos a bajas temperaturas dentro de seis meses, tal como habían planeado.

Un reactor alcanza esas condiciones cuando la temperatura en el fondo del contenededor de presión cae por debajo de los 100 grados Celsius (212 Fahrenheit). Eso significa que el agua usada como refrigerante no hierve y la cantidad de radiación puede ser minimizada.

Antes de salir de Viena el domingo, Amano dijo en un comunicado que la agencia piensa que los planes de la planta para alcanzar ese estado a principios del año próximo son factibles.

Asimismo el lunes, los legisladores japoneses aprobaron una paquete de fondos adicionales de dos billones de yenes (25.500 millones de dólares) a fin de costear la reconstrucción en las áreas devastadas.