Incluso en un país que tiene la tradición de codearse con los grandes en competencias deportivas internacionales, el triunfo de Cadel Evans en el Tour de Francia fue festejado en todo Australia aún antes de que el ciclista completara la ruta — en gran parte ceremonial — rumbo a la meta en París.

Mientras los políticos a nivel estatal y federal discutían sobre cómo conmemorar la victoria — erigiendo un monumento, realizando un desfile u organizando una fiesta masiva, entre otras ideas — los ciudadanos de la exclusiva zona de Barwon Heads en las afueras de Melbourne vestían de amarillo y adoptaron la idea de nombrar un puente cercano al poblado en honor a su hijo predilecto.

Los fanáticos australianos permanecieron despiertos hasta altas horas de la noche, algunos elegantemente vestidos, para ver al ciclista de 34 años pedalear rumbo a la victoria hacia los Campos Elíseos en la etapa final de la máxima competencia del ciclismo mundial.

Por lo que las actividades del lunes empezaron con lentitud en todo Australia. La cadena de Televisión SBS registró su más alto nivel de audiencia de 2011 con su transmisión en vivo de la final del domingo al llegar a casi 2,5 millones de televidentes a nivel nacional — más del 10% de la población — al menos durante cinco minutos consecutivos.

A manera de complemento, la televisora tenía programado transmitir el especial "Cadel — Le Triomphe" el lunes por la noche.

La fotografía de un Evans en llanto apareció en primera plana de la edición del lunes del periódico Sydney Morning Herald bajo el título "Alegría y agonía de un campeón".

Las primeras planas de los periódicos deportivos del país fueron dedicadas a Evans, pese a que se imprimieron antes de que el primer ganador australiano en la historia del Tour de Francia hubiera cruzado formalmente la meta.

Evans no tiene planeado llegar a Australia hasta octubre, dado que suele pasar el verano en Europa.