Oscar Tabárez no se cansa de repetir que los futbolistas son los grandes responsables de los importantes de los logros de la selección uruguaya en los últimos años, incluyendo el título de la Copa América que conquistaron el domingo.

Sin embargo, es el propio Tabárez el arquitecto del gran momento que atraviesa la Celeste.

Desde que asumió el cargo en 2006, Tabárez puso en marcha un proyecto para darle seriedad, profesionalismo y amor a la camiseta a los jugadores de la selección uruguaya, desde los veteranos hasta los niños que entran a las divisiones inferiores.

Los frutos están a la vista: el triunfo 3-0 sobre Paraguay en la final coronó una excelente Copa América, el 15to título continental para la Celeste; Uruguay terminó cuarto en el Mundial de Sudáfrica 2010; la selección sub17 fue subcampeona del mundo este mes en México; y la sub20 se clasificó a los próximos Juegos Olímpicos.

Nada mal para un país de 3,5 millones de habitantes y del que muchos decían que vivía de la gloria de sus dos títulos mundiales, conquistados en 1930 y 1950, además de dos medallas de oro en el fútbol olímpico.

Tras la victoria ante Paraguay, Tabárez sostuvo que los partidos no se ganan con los recuerdos ni tampoco con las fechas.

"Los partidos de fútbol se ganan jugando al fútbol", dijo Tabárez, quien durante años combinó el fútbol con la docencia.

Pero a Tabárez no le dicen Maestro por su pasado escolar. Le dicen Maestro por haber dirigido diez equipos diferentes de cinco países, además de ser conductor de la Sub20 y en dos ciclos diferentes de la selección mayor.

"Hoy, antes de venir pensaba en dedicársela a todos los jugadores, entrenadores, cuerpo técnico que obtuvieron las otras 14", dijo Tabárez. "Esto nos permite tener una vigencia, tenemos que estar muy atentos al camino por recorrer".

En su último ciclo, Tabárez es técnico de la celeste desde 2006. Entonces armó un equipo con la base del defensor Diego Lugano, el centrocampista Diego Pérez y los estelares delanteros Luis Suárez y Diego Forlán.

Tabárez dijo que la Copa es una alegría pero que le meta son las eliminatorias mundialistas que empezarán en octubre.

"Tenemos que sacarnos la Copa América, no tiene nada que ver la eliminatoria, no nos da ninguna garantía", subrayó el técnico. "Tenemos que prepararnos bien".

Fiel a sus pupilos, Tabárez trajo a Argentina a 20 de los 23 jugadores del plantel mundialista.

El Maestro se caracteriza por sacarle el jugo al máximo a sus armas propias para potenciar a su equipo en compromisos en los que no es favorito. Prioriza el juego colectivo, y es un estudioso de las debilidades del rival.

Ese detalle quedó en claro en el partido de cuartos en el que Uruguay eliminó a Argentina en la tanda de penales: en el tiempo regular el equipo llenó de centros el área del anfitrión cuya defensa hacía agua por los cuatro costados. Los 120 minutos terminaron 1-1 y el gol uruguayo llegó por un centro que cabeceó Pérez.

Tabárez dijo que este triunfo le viene bien al fútbol juvenil uruguayo.

"Se genera una adhesión a la selección, el poder contarle a esos muchachos de 13, 14 años que llegan por primera vez lo que es la selección de Uruguay", destacó el entrenador. "Por suerte tenemos cosas para contarles".

Al margen de lo deportivo, Tabárez puso la mirada en los festejos en su país y se mostró contento porque "haya abuelos, padres e hijos compartiendo un sentimiento".

"Esto (la copa) no es lo mas importante del mundo, pero es muy importante para los uruguayos y que permite que estemos unidos", dijo el Maestro.