La policía llegó a la isla de la masacre cerca de una hora y media después de que el pistolero abrió fuego, una demora atribuida a que no tuvo acceso rápido a un helicóptero y luego no pudo encontrar un bote para abrirse paso hasta la escena del crimen, apenas a varios cientos de metros de la costa. El agresor se entregó cuando la policía finalmente lo alcanzó, pero 82 personas murieron antes de que eso ocurriera.

Los sobrevivientes de la balacera han descrito cómo se ocultaron o huyeron nadando para escapar del atacante, pero una conferencia de prensa de la policía detalló el sábado por primera vez cuánto tiempo duró el horror, y cuánto aguardaron las víctimas a que llegara la ayuda.

El tiroteo ocurrió poco después del estallido de una bomba en el centro de Oslo. La policía ha comparado ese atentado con el de Oklahoma City. El objetivo era un edificio gubernamental, y el ataque fue perpetrado al parecer por un agresor local, quien utilizó la misma mezcla de fertilizante y combustible que voló un edificio federal en Estados Unidos en 1995.

En total, por lo menos 92 personas murieron en los dos ataques de los que la policía culpa al mismo sospechoso, el noruego Anders Behring Breivik, de 32 años de edad.

"El ha confesado las circunstancias de los hechos", dijo el abogado defensor de Breivik, Geir Lippestad, a la televisora pública noruega NRK. Lippestad dijo que su cliente también había hecho algunos comentarios sobre sus motivos.

"Ha dicho algunas cosas al respecto , pero no quiero hablar de eso ahora", dijo el abogado a NRK.

La agencia de noticias noruega NTB dijo que el sospechoso escribió un manifiesto de 1.500 páginas en el que atacó el multiculturalismo y la inmigración musulmana. El manifiesto también describe cómo adquirir explosivos e incluye fotos de Breivik, dijo NTB. La policía de Oslo se negó a hacer comentarios sobre el informe.

Un equipo de operaciones especiales fue enviado a la isla más de 50 minutos después de que las personas que vacacionaban en un campamento dijeron que habían escuchado disparos al otro lado del lago, de acuerdo con el jefe de policía Sveinung Sponheim. El trayecto en auto hasta el lago tomó unos 20 minutos, y una vez allí, el equipo tardó otros 20 minutos para encontrar un bote.

Imágenes grabadas desde un helicóptero que mostraban al hombre armado disparando al agua reforzaron la impresión de que la policía fue lenta para llegar a la escena del crimen. Eligieron conducir, dijo Sponheim, debido a que su helicóptero no estaba listo.

"Hubo problemas con el transporte a (la isla de) Utoya", donde estaba reunida el ala juvenil del Partido Laborista de Noruega, de tendencia izquierdista, dijo Sponheim. "Fue difícil conseguir botes".

Al menos 85 personas fueron asesinadas en la isla, y cuatro o cinco siguen desaparecidas, señaló la policía.

Algunos buzos han estado registrando las aguas circundantes, y Sponheim dijo que los desaparecidos pueden haberse ahogado. Horas antes la policía dijo que aún había un dispositivo sin detonar en la isla, pero resultó ser una falsa alarma.

El ataque ocurrió después de que una bomba, instalada en una camioneta, explotó frente a un edificio gubernamental donde se ubica la oficina del primer ministro en Oslo, de acuerdo con un funcionario de la policía.

"Fue una bomba del tipo de la de Oklahoma City", dijo el oficial, que habló bajo condición de anonimato porque la policía no había divulgado la información.

La explosión segó la vida siete personas, y la policía dijo que todavía hay miembros humanos en el edificio. El Hospital Universitario de Oslo informó que ha recibido hasta ahora 11 heridos por el estallido y 19 por el tiroteo del campamento.

La policía ha acusado a Breivik bajo la ley contra terrorismo de Noruega. Será procesado el lunes, cuando un juez decida si puede seguir detenido por la policía mientras la investigación continúa.

Las autoridades aún no dan un móvil para los atentados, pero ambos ocurrieron en áreas vinculadas con el Partido Laborista, que encabeza un gobierno de coalición.

Aunque la policía confesó no saber mucho sobre el sospechoso, se fueron conociendo detalles durante el día: Tenía vínculos con un partido político de tendencia derechista, publicó en sitios de internet cristianos fundamentalistas, y alquiló una finca donde la policía encontró entre 4.000 y 5.000 kilos (9,000-11,000 libras) de fertilizante.

La policía informó que el sospechoso está hablando con ellos y ha admitido haber disparado armas en la isla. No estaba claro si había confesado algo más de los que se le acusa.

"Ha tenido un diálogo con la policía todo el tiempo, pero él es un sospechoso muy difícil", dijo Sponheim.

Por la mañana, una tienda de productos agrícolas dijo que había avisado a las autoridades que compró seis toneladas métricas de fertilizante, que puede ser utilizado en bombas de fabricación casera. Eso es al menos una tonelada métrica más de lo encontrado en la finca, según la policía.

Policías y soldados buscaban el sábado evidencias y potenciales bombas en la finca al sur de Oslo. Havard Nordhagen Olsen, un vecino, dijo a The Associated Press que Breivik se había mudado hace más o menos un mes a la propiedad, justo al lado de su casa, y dijo que parecía "un tipo normal".

Olsen dijo que reconoció a su vecino en los periódicos esta mañana y dijo que estaba en estado de "shock".

Mientras tanto, Mazyar Keshvari, una portavoz de Partido del Progreso de Noruega — que es conservador, pero dentro de las corrientes políticas establecidas — dijo que el sospechoso fue miembro de la rama juvenil del partido de 1999 a 2004.

El Primer Ministro Jens Stoltenberg calificó la tragedia como el día más sangriento de Noruega en tiempos de paz.

"Esto está más allá de la comprensión. Es una pesadilla. Es una pesadilla para aquellos que han sido asesinados, para sus madres y padres, familiares y amigos", dijo Stoltenberg el sábado a los periodistas.

La violencia armada es inusual en Noruega, donde el policía promedio que patrulla las calles no lleva un arma de fuego. Los informes de que el agresor fue motivado por ideología política fueron impactantes para muchos noruegos, que se enorgullecen de la apertura de su sociedad. De hecho, Noruega es casi sinónimo de la clase de libertad de expresión que estaban ejerciendo los jóvenes atacados en el retiro político.

___

Nordstrom informó desde Estocolmo. Los redactores de The Associated Press Bjoern H. Amland en Spundvollen, Noruega; Nils Myklebost, en Oslo; Karl Ritter en Estocolmo; Rita Foley, en Washington; Paisley Dodds, en Londres y Paul Schemm en Trípoli, Libia, contribuyeron a este despacho.