Miles de manifestantes airados por la crisis económica volvieron a llenar la mañana del domingo la plaza madrileña de la Puerta del Sol, donde confluyeron numerosas marchas procedentes de diversas partes de España.

Cinco columnas de "indignados" llegaron a la plaza donde otros inconformes habían acampado durante tres semanas en mayo. La movilización ganó simpatizantes en toda España y en algunas partes de Europa, en las que se han instalado campamentos similares.

Tras vitorear cuando el reloj del ayuntamiento marcó la medianoche del sábado, la multitud se dispersó y cientos de manifestantes instalaron tiendas de campaña o extendieron sacos para dormir en la avenida Paseo del Prado. Las grandes marchas culminarán con una concentración multitudinaria prevista para el domingo en la tarde.

Fisoterapeutas y masajistas acompañaron a los manifestantes, muchos de los cuales caminaron 650 kilómetros (404 millas) desde Cádiz, en el suroeste del país.

Los manifestantes dijeron que la protesta del domingo busca mostrar la indignación de los jóvenes hacia el desempleo y el liderazgo político, al que consideran indiferente, corrupto e inepto.

Después de dos años de recesión, España registra un desempleo de 21% — el más alto de las 17 naciones de la eurozona — y resiente una abultada deuda. La desocupación entre las personas de 16 a 29 años se sitúa en alrededor de 35%.

Algunos participantes dijeron que consideran continuar su marcha hasta Bruselas para mantener la atención de la ciudadanía en el movimiento de protestas.

Los manifestantes también tenían previstos actos en la calle Alcalá y el parque del Retiro. Los organizadores prevén la llegada a Madrid de al menos 300 autobuses con más "indignados" durante la semana.