Los diarios íntimos del doctor nazi Josef Mengele, conocido como el "Ángel de la Muerte", fueron vendidos por unos 300.000 dólares a un judío ortodoxo que quiere fundar un museo con ellos y otro material en Estados Unidos, informó hoy la casa de subastas de Connecticut encargada de la venta.

Se trata de los diarios que Mengele, conocido por sus experimentos con judíos y gitanos en Auschwitz, escribió entre 1960 y 1975, tras lograr escapar de Alemania y huir de las fuerzas aliadas al concluir la Segunda Guerra Mundial, para refugiarse en varios países latinoamericanos antes de instalarse en Brasil.

El responsable de esa casa de subastas, Andreas Kornfeld, detalló hoy a Efe que el precio final por el que los diarios se vendieron el jueves fue de 292.775 dólares y que la persona que finalmente adquirió los diarios fue un coleccionista judío ortodoxo.

El nuevo propietario planea ahora abrir un museo en este país con el material que perteneció a ese criminal de guerra nazi y la completa colección de otros documentos del Holocausto que posee.

"Es un gran coleccionista de material del Holocausto y ahora se encuentra recaudando fondos para alquilar el espacio en el que abrir el museo", explicó Kornfeld, al tiempo que indicó que los diarios de Mengele fueron puestos a la venta "por una corporación estadounidense".

Los diarios del célebre doctor nazi, quien murió ahogado a los 67 años en una playa del litoral de Sao Paulo en 1979, contienen dibujos, reflexiones autobiográficas y filosóficas, así como muestras de poesía, según la firma de subastas.

Mengele pasó a la historia por sus horripilantes experimentos con detenidos en el campo de concentración de Auschwitz, donde estuvo a partir de 1943 y hasta el fin de la guerra.

Está considerado como uno de los médicos más crueles y carentes de escrúpulos del régimen nazi y, además de estar centrado en sus experimentos, participó también en las selecciones en la rampa del campo donde llegaban los detenidos y decidía quiénes eran enviados directamente a las cámaras de gas.

Tras el fin de la contienda, Mengele pasó varias semanas en un campo de prisioneros aliado, pero logró escapar y esconderse en los bosques de Günzburg, para luego huir a Buenos Aires, donde pasó unos años sin que las autoridades argentinas lo entregaran a la justicia antes de instalarse en Brasil.