El sospechoso de masacrar al menos a 80 personas en un campamento y haber detonado una bomba en el centro de Oslo es un misterio para los investigadores: un hombre de derecha con opiniones antimusulmanas pero sin contactos conocidos con terroristas.

"Apareció de repente", dijo un agente a The Associated Press.

La televisora pública noruega NRK y otros medios de comunicación del país dijeron que el sospechoso es Anders Behring Breivik, de 32 años, un noruego rubio de ojos azules con opiniones de derecha y antimusulmanas en la internet. La policía lo detuvo.

La agencia noticiosa noruega NTB dijo que Breivik es dueño legalmente de varias armas de fuego y pertenece a un club de tiro. Operaba una firma de agricultura dedicada al cultivo de hortalizas, lo que podría haberle permitido acumular copiosas cantidades de fertilizantes, un ingrediente que puede utilizarse para fabricar explosivos.

Empero, no pertenece a ninguna facción conocida de la extrema derecha noruega, y carece de antecedentes penales salvo ciertas faltas menores, dijo el agente a la AP, a condición de guardar el anonimato porque los detalles no han sido difundidos oficialmente por la policía. Además, se negó a identificar al sospechoso.

"No teníamos conocimiento de su existencia, lo que habría ocurrido de estar activo en los grupos neonazis de Noruega", indicó. "Pero de todas formas podría haber estado inspirado por su ideología".

Los grupos neonazis perpetraron varios asesinatos y atracos en Escandinavia en la década de 1990 pero desde entonces han mantenido un bajo perfil.

"Tienen falta de liderazgo. Tenemos muy bien controlados a esos grupos", dijo el agente policial.

El domicilio de Breivik se encuentra en un edificio de apartamentos de cuatro plantas en el oeste de Oslo. Un vehículo de policía se encontraba estacionado ante el edificio el sábado por la mañana, y varios agentes protegían la entrada.

El jefe de la policía nacional Sveinung Sponheim dijo a NRK que los escritos colocados en internet por el atacante "sugieren que tenía ciertas inclinaciones políticas hacia la derecha, así como opiniones antimusulmanas, aunque queda por ver si ello era un motivo para lo acontecido".

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El corresponsal de The Associated Press Bjoern H. Amland contribuyó en Oslo a este artículo.