La ola de calor que afecta a la mayor parte de Estados Unidos ha incrementado la demanda de electricidad y podría afectar los precios de los productos agropecuarios, según señalaron hoy expertos.

El Servicio Meteorológico Nacional ha extendido alertas por calor y temperaturas extremas en al menos 30 estados, y las áreas de sequía extrema a sequía grave cubren casi todo Texas y parte de Nuevo México, Arkansas, Luisiana y Carolina del Sur.

"Los cultivos empiezan a mostrar señales de estrés", dijo el granjero Joe White, del norte de Illinois, a la cadena NPR de radio. "Las hojas del maíz empiezan a enrollarse a media tarde, y las plantas de soja se marchitan más temprano. Aunque vuelven a la normalidad al anochecer, esos son indicios de estrés".

A finales de junio el Departamento de Agricultura informó de que a pesar de las inundaciones que anegaron vastas regiones del centro de Estados Unidos las plantaciones de maíz cubrirán este año 37,35 millones de hectáreas, lo que constituye un cinco por ciento más que el año pasado y la segunda plantación más extensa desde 1944, informó hoy el Gobierno.

La plantación de maíz tuvo un arranque lento este año debido a las condiciones desfavorables en gran parte de la región productora de ese grano durante abril, cuando las fuertes lluvias y las inundaciones impidieron las labores en los campos.

Ahora, esas plantaciones encaran el embate de una ola de calor que se mueve con lentitud desde el centro al este del país.

Bajo este calor la red de distribución de electricidad que sirve a la mayor parte del Medio Atlántico tuvo esta semana una demanda de 150.000 megavatios, que superó la demanda máxima que se preveía en mayo.

John Anderson, un economista de la American Farm Bureau Federation (AFBF) -la mayor organización agropecuaria - indicó que "quizá lleve un tiempo para que el impacto de la ola del calor se vea en los precios y ello depende de varios factores".

"Uno de ellos es por cuánto tiempo durarán estos calores. Otro es en qué medida traen sequías", añadió Anderson en un informe puesto en el sitio de la AFBF en Internet. "El calor afecta a la producción y esto afecta a los precios".

El economista señaló que "Texas ha sido el epicentro de las condiciones de sequía y, en algunos sitios, han tenido el peor período seco del que se tenga memoria".

"Esto trae un impacto directo sobre la producción ganadera", continuó. "El ganado se alimenta de pastos, y si no llueve no hay pasto. Sin pasto no hay ganado y eso se reflejará en el abastecimiento al mercado y en los precios", precisó.

Pero la mayor preocupación de los agricultores estadounidenses, después de dos meses de lluvias e inundaciones seguidos por casi cuatro semanas de calor y sequías, es la cosecha de maíz.

"En gran parte del país el maíz entra ahora en la fase de polinización, un período en el ciclo de producción en el cual la planta es muy susceptible al calor y por eso los mercados prestan mucha atención al boletín meteorológico", dijo Anderson.

Más al norte del horno en que se han convertido Texas y sus estados vecinos muchos granjeros emplean semillas modificadas por ingeniería genética que soportan mejor las condiciones de calor y sequía.

A pesar de las preocupaciones de los agricultores, los precios de los futuros del maíz bajaron esta semana porque los meteorólogos han pronosticado un alivio con las tormentas que han empezado a formarse en el alto Misisipi y los Grandes Lagos.