La edad, la evolución de los rivales, la forma de pelear, la motivación, las ganas de entrenar, las de superar los obstáculos que se cruzan en la vida, la familia. Todos factores que deben tenerse en cuenta ese día temido por todos los deportistas profesionales, el del retiro.

¿Cuándo debe retirarse un peleador? Nadie tiene la respuesta. Ni entrenadores, ni promotores, ni padres, ni hijos. El día que un peleador se hace esa pregunta comenzará a meditarlo solo, luego lo abrirá a su vínculo más cerrado y, tras largas horas de conversaciones, la decisión se tomará, pero el dolor que genera es muy pero muy grande.

En el último evento de UFC se mostraron las dos caras de la misma moneda. Tito Ortiz, de 36 años, y Wanderlei Silva, de 35. Ambos llegaban despues de mucho tiempo sin competir a enfrentarse con rivales más jóvenes y, en los papeles, más completos que ellos a pesar de poseer un estilo similar.

Es de público conocimiento la victoria de Ortiz y la caída de Silva, pero debemos analizar el por que de estas actuaciones para entender un poco más allá del simple resultado y demostrar que no es la edad lo único que influye en las decisiones.

Al ex campeón semipesado se lo consideraba retirado tras no ganar un combate en 5 años y, con la lesión de Phil Davis, además del triunfo sobre Bader, tendrá la posibilidad de encabezar el UFC 133. Su rival será Rashad Evans y un triunfo dejaría a Tito muy cerca del cinturón.

Wanderlei inició su carrera a fines de 1996 (más precisamente el primero de noviembre) y desde ese día ha tenido 45 combates como profesional. En sus inicios, por su agresividad, lo había conocido bajo el apodo de "Perro loco", el resumen de un peleador violento que buscaba noquear o salía noqueado, pero nunca se quedaba con nada en el debe.

Ortiz, por su parte, dio sus primeros pasos en el campo rentado en mayo de 1997. Pero, desde ese día, ingresó a pelear 26 veces, un número considerablemente más bajo que el del brasileño. Además, su estilo siempre fue más cauto y, a pesar de haber obtenido el cinturón de UFC, pocas veces se presentó en verdaderas batallas que lo podrían haber puesto en peligro con lesiones severas.

Silva, en cambio, fue noqueado brutalmente en varias ocasiones por salir sin especular y por presentar un estilo factible al intercambio de golpes desde el primer segundo.

Entonces, repasando su actividad como peleadores, vemos que el brasileño, un año más joven, peleó mucho más que Tito y, además, de una forma más peligrosa para su integridad física.

Con este artículo no estamos intentando retirar a nadie ni mucho menos. Ambos siempre han dejado todo en cada una de sus presentaciones y, con peleadores como ellos, crecimos en este deporte. Pero hay momentos cumbres en los que se debe decidir si uno se retira del deporte o el deporte lo retira.

Grandes diferencias que podemos marcar con dos peleadores que dieron sus pasos junto a Wanderlei y Ortiz. Uno es Chuck Liddell, a quien la suma de derrotas lo terminó dejando sin posibilidades de reivindicarse y el otro es Randy Couture que, a pesar de caer en su última pelea, ya había tomado la decisión del retiro por segunda vez en su carrera.

Tito Ortiz, Wanderlei Silva, Minotauro Nogueira, Mirko Cro Cop y siguen las firmas. Los verdaderos grandes de una decada pasada que quedarán en la memoria por lo que hicieron en su momento de máximo esplendor, pero ¿cuándo deben retirarse? Ni ellos tienen la respuesta ya que de un día para el otro su vida puede cambiar. Imagínense a Tito con su brazo en alto el próximo 6 de agosto, ni el lo soñaba hace dos meses.

La edad, la evolución de los rivales, la forma de pelear, la motivación, las ganas de entrenar, las de superar los obstáculos que se cruzan en la vida, la familia. Todos factores que deben tenerse en cuenta ese día temido por todos los deportistas profesionales, el del retiro.

¿Cuándo debe retirarse un peleador? Nadie tiene la respuesta. Ni entrenadores, ni promotores, ni padres, ni hijos. El día que un peleador se hace esa pregunta comenzará a meditarlo solo, luego lo abrirá a su vínculo más cerrado y, tras largas horas de conversaciones, la decisión se tomará, pero el dolor que genera es muy pero muy grande.

En el último evento de UFC se mostraron las dos caras de la misma moneda. Tito Ortiz, de 36 años, y Wanderlei Silva, de 35. Ambos llegaban despues de mucho tiempo sin competir a enfrentarse con rivales más jóvenes y, en los papeles, más completos que ellos a pesar de poseer un estilo similar.

Es de público conocimiento la victoria de Ortiz y la caída de Silva, pero debemos analizar el por que de estas actuaciones para entender un poco más allá del simple resultado y demostrar que no es la edad lo único que influye en las decisiones.

Al ex campeón semipesado se lo consideraba retirado tras no ganar un combate en 5 años y, con la lesión de Phil Davis, además del triunfo sobre Bader, tendrá la posibilidad de encabezar el UFC 133. Su rival será Rashad Evans y un triunfo dejaría a Tito muy cerca del cinturón.

Wanderlei inició su carrera a fines de 1996 (más precisamente el primero de noviembre) y desde ese día ha tenido 45 combates como profesional. En sus inicios, por su agresividad, lo había conocido bajo el apodo de "Perro loco", el resumen de un peleador violento que buscaba noquear o salía noqueado, pero nunca se quedaba con nada en el debe.

Ortiz, por su parte, dio sus primeros pasos en el campo rentado en mayo de 1997. Pero, desde ese día, ingresó a pelear 26 veces, un número considerablemente más bajo que el del brasileño. Además, su estilo siempre fue más cauto y, a pesar de haber obtenido el cinturón de UFC, pocas veces se presentó en verdaderas batallas que lo podrían haber puesto en peligro con lesiones severas.

Silva, en cambio, fue noqueado brutalmente en varias ocasiones por salir sin especular y por presentar un estilo factible al intercambio de golpes desde el primer segundo.

Entonces, repasando su actividad como peleadores, vemos que el brasileño, un año más joven, peleó mucho más que Tito y, además, de una forma más peligrosa para su integridad física.

Con este artículo no estamos intentando retirar a nadie ni mucho menos. Ambos siempre han dejado todo en cada una de sus presentaciones y, con peleadores como ellos, crecimos en este deporte. Pero hay momentos cumbres en los que se debe decidir si uno se retira del deporte o el deporte lo retira.

Grandes diferencias que podemos marcar con dos peleadores que dieron sus pasos junto a Wanderlei y Ortiz. Uno es Chuck Liddell, a quien la suma de derrotas lo terminó dejando sin posibilidades de reivindicarse y el otro es Randy Couture que, a pesar de caer en su última pelea, ya había tomado la decisión del retiro por segunda vez en su carrera.

Tito Ortiz, Wanderlei Silva, Minotauro Nogueira, Mirko Cro Cop y siguen las firmas. Los verdaderos grandes de una decada pasada que quedarán en la memoria por lo que hicieron en su momento de máximo esplendor, pero ¿cuándo deben retirarse? Ni ellos tienen la respuesta ya que de un día para el otro su vida puede cambiar. Imagínense a Tito con su brazo en alto el próximo 6 de agosto, ni el lo soñaba hace dos meses.