Los delegados nucleares de Corea del Norte y Corea del Sur salieron sonrientes de una reunión el viernes y expresaron la disposición de sus países a reanudar las estancadas conversaciones sobre desarme.

Fue la primera reunión entre los delegados de ambas naciones desde 2008, cuando fracasaron los esfuerzos internacionales para poner fin al programa de armas nucleares de Pyongyang, y seguramente el anuncio emitido sería acogido con beneplácito en las capitales de región, así como en Washington.

Sin embargo, diversos diplomáticos saben por experiencia que Corea del Norte suele emprender negociaciones y al parecer otorga concesiones, pero al final coloca obstáculos que impiden un avance verdadero.

"Acordamos emprender acciones para la reanudación pronta de las conversaciones entre las seis partes", dijo Ri Yong Hog, de Corea del Norte, ante equipos de televisión y reporteros. "Las conversaciones se efectuaron en una atmósfera franca y sincera".

Su colega surcoreano, Wu Sung-lac, coincidió en describir la reunión como "muy constructiva" y "útil". Señaló que ambas partes continuarán trabajando juntas a fin de crear un ambiente propicio para las conversaciones de paz.

El diálogo de dos horas tuvo lugar al margen de la mayor reunión sobre seguridad de Asia.

Las conversaciones sobre desarme quedaron paralizadas desde que Corea del Norte se retiró en protesta por las críticas internacionales contra el lanzamiento de un cohete de largo alcance, una práctica prohibida.

Sin embargo, Pyongyang, que podría recibir asistencia urgente y otras concesiones si regresa a la mesa de negociaciones, en los últimos meses ha expresado su voluntad de hacerlo.

Altos diplomáticos de todos los países involucrados en las negociaciones — Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Corea del Norte y Corea del Sur — que participan en el foro regional de la ASEAN habían planteado sus esperanzas de que se lograra un avance sustancial.