Al cineasta que dirige las últimas dos películas de "Twilight" le tienen sin cuidado las críticas funestas a las primeras tres.

Bill Condon se ha acostumbrado a los comentarios negativos hacia sus tres cintas propias más recientes: "Dreamgirls," ''Kinsey" y "Gods and Monsters".

El director tiene garantizado prácticamente un éxito comercial enorme con los capítulos uno y dos de "The Twilight saga: Breaking Dawn", las últimas entregas de esta serie de supuestos sucesos sobrenaturales que serán proyectadas una en noviembre y la otra el año entrante.

Pero si "Breaking Dawn" sigue la ruta de la cinta anterior "Twilight" — que contenía varios cuentos — encontrará que es difícil complacer a los críticos.

"Creo que es algo que nunca se puede anticipar", dijo Condon en entrevista ante admiradores durante la convención Comic-Con en San Diego.

En el lugar, Condon y los astros Kristen Stewart, Robert Pattinson y Taylor Lautner presentaron a los cinéfilos más ansiosos dos escenas de "Breaking Dawn — Part 1".

"Me provocó la historia y después el guión, tuve que decirme: comenzé con películas de horror y buscaba los medios para hacer otra película igual. Las cintas de horror no suelen recibir las mejores críticas. Algunas películas de este tipo sí lo logran, las clásicas, pero muchas no. Así, pues, creo que es algo natural del ramo".

Condon, de 55 años, comenzó su carrera de director con la cinta de espanto "Candyman: Farewell to the Flesh", de 1995, que resultó una calamidad a nivel de las críticas y también en el aspecto económico.

Tres años después, Condon ganó un premio de la academia por su guión "Gods and Monsters", un retrato del cineasta James Whale, director del primer "Frankenstein".

Condon volvió a figurar con su guión del musical "Chicago", que fue un gran gran éxito y fue propuesto al Oscar, y después de realizar la cinta biográfica "Kinsey" efectuó su obra triunfal de canto y baile "Dreamgirls".

Ahora Condón es el depositario final de una serie de ficción muy popular, después de la directora de "Twilight", Catherine Hardwicke, y los sucesores de ésta, Chris Weitz y David Slade, para que concluya la historia del triángulo amoroso extraño de la adolescente Bella Swan con el vampiro Edward Cullen y el hombre lobo Jacob Black.

"Twilight" es una adaptación de las noveles de Stephanie Meyer y una rareza en Hollywood debido a que busca ser un éxito de taquilla con un público femenino principalmente, en contraste con el público masculino al que buscan los estudios ordinariamente. El proyecto emociona a Condon.

Las últimas cintas abordan la pérdida de la virginidad, el matrimonio, el embarazo y la muerte, "todos valores de referencia en la vida de una mujer y que ocurren de manera opuesta en esta historia de género", dijo Condon.

"Estos aspectos son muy raros en la forma como hacemos las películas. Todos los temas sobre la adolescencia de un chico están cubiertos y examinados de manera interminable en la corriente principal de nuestro cine, pero no los de las mujeres".

En Comic-Con, Condon probó la adulación del público. Los aficionados lo ovacionaron y lo elogiaron así como al elenco durante la proyección de un adelanto del contenido que incluyó una escena de la luna de miel de Bella (Kristen Stewart) y Edward (Robert Pattinson).

También fue presentada una secuencia ominosa en al que Jacob (Taylor Lautner) se alía con los vampiros que son rivales para proteger a Bella de un pariente que es hombre lobo.

Los aficionados nunca se cansan de "Twilight", pero Condon no culpa a los críticos de que éstos no coincidan con el gusto popular y manden a la basura las películas.

"Diría absolutamente no", afirmó Condon. "Ese es su trabajo, cuidar sus normas y su sentido de la historia cinematográfica, y no, jamás he creído que deba existir una correlación entre un éxito de taquilla y cómo le va a éste en la críticas", apuntó.