El enorme aumento en las deportaciones de personas que violaron normas de tránsito, leyes migratorias o que condujeron en estado de ebriedad ayudó al gobierno del presidente Barack Obama a establecer una marca de inmigrantes obligados a salir del país, de acuerdo con información obtenida por The Associated Press.

Estados Unidos deportó a 393.000 personas en 2010, de las cuales la mitad fueron consideradas delincuentes.

La información del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) mostró que de las personas deportadas, 27.635 fueron arrestadas por conducir en estado de ebriedad, una cifra que superó el doble de los 10.851 casos de personas deportadas por el mismo tipo de delito dos años antes.

Otras 13.028 personas fueron deportadas el año pasado tras ser detenidas por violaciones de tránsito menos graves, casi tres veces más que los 4.527 casos de deportación por violaciones de tránsito registradas en el 2008, el último año del gobierno del entonces presidente George W. Bush.

La mayoría de los inmigrantes deportados el año pasado cometieron delitos relacionados con el narcotráfico.