Una huelga de hambre sumó el jueves 20 estudiantes como parte de las protestas que sostienen desde hace semanas para exigir mejoras en la calidad de la educación y garantías de que ese servicio público sea gratuito, informó la vocera estudiantil Laura Ortiz.

La huelga comenzó a inicios de semana con ocho personas, a las que se han venido añadiendo otros y se prevé que la cifra siga aumentando rápidamente porque los dirigentes estudiantiles han expresado su frustración porque consideran que el gobierno del presidente Sebastián Piñera no los ha tomado en cuenta.

Los ayunos se realizan en las distintas escuelas a las que pertenecen los estudiantes.

El nuevo vocero del gobierno, Andrés Chadwick, llamó a los padres de los ayunantes para que "tengan la seguridad absoluta de que el gobierno está dedicado a 'full' (por completo), con todo su empeño, en poder mejorar la calidad de nuestra educación".

A los alumnos les dijo: "No se expongan, no generen situaciones de riesgo personal, son muy jóvenes, ya han logrado lo fundamental que es iniciar un gran debate".

La coordinadora estudiantil Paloma Muñoz opinó que con las protestas "el gobierno tiene mucho más que perder que nosotros, que podemos perder el año escolar.

Las autoridades ya anunciaron que el año escolar, que normalmente concluye a comienzos de diciembre, se extenderá hasta el 14 de enero del 2012.

Los secundarios y los universitarios iniciaron sus protestas casi consecutivamente hace unos dos meses. Los primeros priorizaron la ocupación ilegal de colegios; los segundos convocaron a más de 100.000 personas en sus marchas en el centro de la ciudad.

El anterior ministro de Educación, Joaquín Lavín, no supo manejar las protestas, que fueron creciendo y extendiéndose en el tiempo, hasta que Piñera ofreció durante una cadena por radio y televisión 4.000 millones de dólares en varios años para mejorar la calidad de la enseñanza universitaria y aumentó el número de becas. Pero no mencionó a los secundarios.

Aunque las vacaciones de invierno de los secundarios fueron adelantadas para que no perdieran más clases, continúan las tomas de escuelas y esta semana el movimiento se ha ido radicalizando con las huelgas de hambre.

Los jóvenes piden mejorar la calidad de la deficiente y discriminadora enseñanza que reciben, el retorno de la administración de los colegios a manos del Estado y un pase escolar gratuito en el transporte público.

Los universitarios rechazaron la propuesta de Piñera porque no consideró terminar con el lucro en las universidades privadas, nacidas durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), que retiran ganancias mediante subterfugios como arrendar los inmuebles o prestar labores externas, entre otros mecanismos.

Mientras el diálogo entre los secundarios y el gobierno está cortado, los universitarios accedieron a reunirse el martes con el nuevo ministro de Educación, Felipe Bulnes, según el dirigente de la Universidad Católica, Giorgo Jackson.

La compleja crisis estudiantil causó que Piñera perdiera cinco puntos de popularidad en solo un mes, llegando a un inédito 31%, mientras su Ministro de Educación descendió 24 puntos en 30 días.

Piñera se vio obligado a cambiar su gabinete, aunque sólo salieron tres ministros y a otros los reubicó. Lavín fue trasladado a la cartera de Planificación, fue reemplazado por Bulnes, que se desempeñaba como Ministro de Justicia.

Las manifestaciones son respaldadas por el gremio de los profesores y otros sectores sociales.