Sebastián Marroquín, hijo del capo del cartel de Medellín Pablo Escobar, dijo hoy que los actuales narcotraficantes "son más discretos", sin el protagonismo que tuvo en su día su padre, lo que no ha impedido que el tráfico de drogas haya seguido creciendo "de una manera exponencial".

Marroquín participó este jueves en la Cumbre Iberoamericana de la Creatividad que organiza la ONU en el Centro Niemeyer de Avilés (norte de España) para reflexionar sobre la lucha contra el narcotráfico y los efectos de esta actividad delictiva, entre otros asuntos.

Ese crecimiento exponencial del narcotráfico que denunció el ponente "invita a reflexionar" sobre las estrategias que se están aplicando en la lucha contra ente tipo de delitos, que es la misma "de hace treinta años, con los mismos resultados de entonces", afirmó.

Insistió en que la pobreza y la falta de oportunidades y de educación "son el combustible para que el narcotráfico siga siendo tan violento y, tristemente, tan exitoso".

A las nuevas generaciones, que creen que "ser un capo les va traer felicidad, reconocimiento y poder", les trasladó el mensaje de que no conoce a ningún narcotraficante "jubilado", ya que su final suele ser prematuro y violento.

Marroquín habló sobre el documental "El pecado de mi padre", con el que se ha dado a conocer en todo mundo y donde hace una reflexión sobre el daño infligido por su progenitor en su calidad de uno de los narcotraficantes más poderosos del mundo.

En este trabajo hace una reflexión acerca del mundo del narcotráfico, "de esa ostentación de poder, de esa glorificación del gángster, para concienciar a los jóvenes de que es un estilo de vida que produce violencia y muerte".

Este arquitecto colombiano, que asegura conocer el mundo del narcotráfico "desde los zapatos", reconoció que vive con miedo, un sentimiento al que "nadie le pone pantalones, pero hay que seguir adelante con integridad, que es la manera que el hombre tiene para reducir sus miedos".

El documental "El pecado de mi padre" se presenta como una "buena herramienta" que ha permitido ayudar a "reinterpretar la realidad colombiana y entender que es posible la reconciliación y el perdón", aseveró.

Ha servido también para que el mundo juzgue al individuo por sí mismo y no se le "margine", como le sucedió con él, "ni se meta en una misma bolsa a toda una familia por los actos de una sola persona", agregó.

Marroquín no consideró correcto que "si un padre cruza un semáforo en rojo, la multa le llegue a su hijo", sin embargo reconoció que siente la "responsabilidad moral" de comprometerse con su país "por los que han sufrido los latigazos de la guerra que ha generado el narcotráfico".

El hijo de Escobar explicó en este sentido que llegó a reunirse con los hijos de una de las víctimas mortales de su padre, encuentro que calificó como "muy emotivo y duro, porque nadie está preparado para esto".