El pintor realista Lucian Freud, una de las figuras más destacadas del arte en los últimos 50 años, murió en su casa en Londres. Tenía 88 años.

El corredor de arte del pintor William R. Acquavella, con sede en Nueva York, informó del fallecimiento de Freud el jueves.

La vocera Bettina Prentice dijo que Freud murió tras padecer una enfermedad en su casa en Londres el miércoles por la noche, pero no dio otros detalles.

Freud era famoso por sus intensos retratos realistas, especialmente por sus desnudos. En los últimos años su pinturas habían alcanzado precios sorprendentes en subastas, incluyendo el retrato de una mujer con sobrepeso dormida sobre un sillón que se vendió por 33,6 millones de dólares en 2008.

Acquavella dijo en un comunicado que lamentaría la muerte de Freud como la pérdida de "uno de los grandes pintores del siglo XX".

"Vivía para pintar, y pintó hasta el día de su muerte, bastante lejos del ruido del mundo artístico", dijo.

Freud se negaba rotundamente a seguir las tendencias de moda en el arte, e insistía en utilizar su estilo realista incluso cuando no era favorecido por los críticos y los coleccionistas. Desarrolló una plástica única y llegó a ser reconocido como uno de los pintores más destacados a nivel internacional.

"Definitivamente es considerado uno de los pintores más importantes del siglo XX y el XXI" dijo Brett Gorvy, vicepresidente del departamento de arte de la posguerra en la casa de subastas Christie's en Nueva York. "Se mantuvo con su estilo figurativo incluso cuando era muy poco popular, cuando la abstracción era el concepto principal. A medida que hubo cambios hacia su estilo clásico, ha demostrado que es muy importante. Luchó contra el sistema y sencillamente ganó".

Gorvy agregó que Freud se mantuvo totalmente dedicado a su trabajo y superó todos los obstáculos para pintar largas horas todos los días, incluso cuando se acercaba a los 90 años, en su intento por completar la obra de su vida antes de que la muerte se lo llevara.

"Vivía y respiraba su arte", dijo Gorvy. "A pesar de ser alguien tan exitoso, era extraordinariamente controlado en su día, se ponía a pintar tres veces al día y a veces en la noche. Trabajaba todos los días con este régimen estricto. Estaba muy consciente de su propia mortalidad y sabía que el tiempo es muy, muy preciado".

Freud era el nieto de Sigmund Freud. Nació en Berlín en 1922 y se mudó a Londres con sus padres Ernst y Lucie Freud en 1933 después de que Hitler y los Nazis llegaran al poder en Alemania.

Se naturalizó británico seis años después, y pasó casi toda su vida trabajando en su estudio en Londres, en el lujoso barrio de Holland Park. En la ciudad solía aparecer en restaurantes de moda, a veces con mujeres hermosas y mas jóvenes que él, como la modelo Kate Moss, a quien retrató desnuda.

En las últimas décadas de su vida estuvo en la cúspide de su fama, incluso fue nombrado el hombre mejor vestido de Gran Bretaña en la revista de moda GQ, cuando era un verdadero anciano.

En cambio en los desnudos de Freud había poca sensualidad o belleza, no omitía las imperfecciones de sus modelos y los detalles tan íntimos de sus pinturas solían crear una sensación incómoda en los espectadores.

"Creo que su obra tiene mucha carga y es bastante perturbador observarla", dijo Starr Figura, una curadora del Museo de Arte Moderno de Nueva York. "Eso es lo que hace sentir incómoda a la gente y es lo que le da poder y fascinación a su obra. Su trabajo es increíblemente personal y eso sobresale. Por otra parte, es muy desapegado y crítico, eso es lo que lo hace tan intenso".

Una de las personas más famosas a las que retrató es la reina Isabel II, quien posó para Freud completamente vestida y tras una larga serie de negociaciones entre el palacio y el pintor. El retrato colorido, que el artista donó a la colección de la reina, sigue siendo una de las más extraordinarias y controvertidas imágenes de la monarca británica.

"La hace parecer como una especie de perrito real que ha sufrido un paro cardiaco", dijo Robin Simon, editor de la Gaceta de Arte Británica.

Los desnudos se convirtieron en un signo distintivo del arte de Freud. Según él, pintar a la gente sin ropa le quitaba la capa exterior y ayudaba a revelar sus instintos y deseos.

"Me interesa mucho la gente como si se tratara de animales", le dijo a los curadores en el museo Tate Britain antes de una gran exposición en 2002. "En parte me gusta trabajar con ellos desnudos por esa razón, pues así puedo ver más (...) Me gusta que la gente se vea tan natural y físicamente relajada como si fueran animales".

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Karolina Tagaris y Raphael G. Satter contribuyeron con este despacho.