El jefe de una mina de carbón de Nueva Zelanda donde murieron 29 personas a consecuencia de una explosión el año pasado reconoció que la mina enfrentaba problemas financieros, con su personal y con las medidas de seguridad.

En un testimonio ofrecido esta semana en una investigación formal en torno al desastre generado por gas metano, el director ejecutivo de la empresa minera Pike River Coal, Peter Whittall afirmó que sabía que una tubería de cuatro pulgadas que retiraba el gas metano de la mina era "inadecuado" desde cuando fue instalado. El funcionario indicó que siempre se tuvo el plan de reemplazar esos tubos con otros más amplios.

Whittall dijo que ha enfrentado "mucha frustración" con la falta de continuidad al tener seis diferentes gerentes de mina en los últimos dos años. Así mismo reconoció que la mina tuvo un problema de flujo de capital después de operar por encima de lo programado y con presupuestos limitados.

La investigación que se lleva a cabo en la localidad de Greymouth en la Isla del Sur continúa.