Este tranquilo cruce fronterizo de dos carriles a las orillas del río Bravo, cerca de campos de alfalfa y cultivos de nueces al sureste de El Paso, vio el final de sus días de sosiego.

Las autoridades inauguraron el miércoles la construcción de un puerto de entrada de unas 47 hectáreas (117 acres) y 96 millones de dólares que aliviará el congestionado cruce fronterizo de El Paso para 2013. Este desarrollo reemplazará al puente de madera de la década de 1920 por el cual sólo pueden cruzar automóviles y peatones.

El complejo unirá otras tres áreas de cruce para procesar a más de 10 millones de autos y 700.000 camiones comerciales cada año.

En el año fiscal de 2010, el puerto de entrada Fabens, como es conocido el cruce actualmente, procesó 51.171 peatones y apenas un poco más de 390.000 autos, y no está preparado actualmente para permitir el paso de camiones comerciales. Una vez finalizado, este puerto de entrada será el más grande en cuanto a área de Estados Unido.

El mejorado desarrollo, que contará con seis carriles, tendrá todos los servicios comerciales para camiones y se pretende que llegue a manejar el mayor porcentaje del tráfico de cargamento para la zona este de Estados Unidos proveniente de México.

J.D. Salinas, administrador regional para la región suroeste de la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos (GSA, por sus siglas en inglés), dijo que el nuevo puerto de entrada conectará los principales centros industriales mexicanos y estadounidenses. La GSA y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos administrarán el proyecto.

Además de ayudar a manejar el tráfico comercial, se espera que el nuevo puerto de entrada atraiga a quien quiere cruzar la frontera desde la región este y a aquellos que prefieran manejar en lugar de esperar en los puentes que unen a Ciudad Juárez y El Paso. Es común que haya tiempos de espera de dos horas o más en los momentos de mayor tráfico en El Paso.