Después de medio año para el olvido, Ubaldo Jiménez ha mostrado una mejoría notable en su pitcheo.

El as dominicano de los Rockies de Colorado pasó los primeros meses de la temporada buscando recuperar la salud, la constancia, el control y la velocidad. Ha encontrado esos cuatro tesoros, pero considera que la clave de todo ha sido la salud.

"Estoy saludable ahora. Los dos primeros meses no estaba sano, no tenía velocidad ni los pitcheos rompientes me caían, pero ahora ya las cosas están bien", dijo Jiménez en una entrevista con la emisora dominicana 104.5 FM.

El derecho de 27 años tuvo marca de 0-5 y 5.86 de efectividad en los primeros dos meses de campaña, pero desde entonces tiene marca de 6-3 y ha registrado efectividad de 2.45 y 2.77 en junio y julio, respectivamente.

"En spring training me lesioné el pulgar y luego la ingle, por eso no pude soltar el brazo en la primavera, me mantuve en 92-93 (millas por hora) porque no podía apoyarme mucho en la pierna ni con el dedo que uso para apretar la bola y por eso no pude mantener el brazo como el año pasado", agregó.

Ahora, el derecho de Nagua parece ir en el camino correcto. ¿Acaso ese camino lleva a otra ciudad?

Aunque Jiménez se ha recuperado, los Rockies no lo han hecho, y siguen hundidos en su división.

Por lo tanto, el gerente general Dan O'Dowd ha dicho que quisiera escuchar ofertas por su as de 27 años. No obstante, esa oferta tendría que ser muy atractiva para dejar que se vaya un serpentinero estelar que parece tener por delante la mejor etapa de su carrera.

Los Rockies considerados al comienzo favoritos para desbancar a los Gigantes no sólo como los campeones de la División Oeste de la Liga Nacional, sino como monarcas de la Serie Mundial, estaban el miércoles a 10 juegos y medio de San Francisco. Así, en vez de comprar peloteros a fin de reforzarse para la recta final, Colorado parece encaminado a vender jugadores, de cara al vencimiento del plazo para realizar canjes.

Y varios equipos estarían interesados en Jiménez, a quien le restan en su contrato tres años y 18 millones de dólares.

Jiménez quiere seguir vistiendo la franela de rayas moradas, pero está consciente de que O'Dowd hará lo mejor para la organización. Así, el quisqueyano está preparado para despedirse posiblemente de Denver en los próximos días.

El martes, se quitó la gorra para agradecer a los espectadores del Coors Field, que le ofrendaron de pie una ovación, luego de que anuló a los Bravos de Atlanta durante seis entradas y dos tercios, en lo que fue su última apertura en casa antes del 31 de julio, cuando vence el plazo de los canjes.

"Había pasado mucho tiempo desde la otra vez que me habían aplaudido así", dijo Jiménez. "Y fue especial oír tantas cosas. No sé si ése fue mi último juego aquí, así que me sentí muy bien".

Jiménez manifestó que se ha visto algo afectado por los rumores de cambio, aunque indicó que trata de no pensar mucho en eso.

"Ha sido difícil (los rumores de cambio). Por más que quieras siempre escucharás a un amigo, un familiar, un compañero de equipo preguntándome si me van a cambiar. Yo lo que he pensado es que esto es la pelota y hay una parte de negocio. Lo que trato es hacer lo que siempre hago que es trabajar duro, no pensar en que me van a cambiar. Si me quedo estaré feliz y si me voy también lo estaré", explicó.

Jiménez también abraza la esperanza de que los Rockies mejoren en lo que queda de la campaña. Confía en que pueda seguir en este club en agosto, para ayudarlo.

"Este es el equipo en el que siempre he estado. Amo a este equipo", dijo.

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El periodista de la AP, Dionisio Soldevila, contribuyó con este despacho desde Santo Domingo.