Los senadores republicanos han mostrado mucha más flexibilidad que sus colegas de la Cámara de Representantes, a los que respalda el movimiento ultraconservador tea party, en su intento de evitar que Estados Unidos incurra por primera vez en el impago de sus obligaciones financeras.

La Cámara condicionó todo aumento del tope de la deuda a la aprobación de una enmienda constitucional que obligue al gobierno a equilibrar sus gastos con sus ingresos y a reducir sustancialmente el gasto público. Empero, la cálida acogida dispensada por los senadores republicanos a un nuevo plan de compromiso indica que estarían dispuestos a aceptar nuevas cargas tributarias.

El presidente Barack Obama ensalzó el plan para reducir el déficit elaborado por seis congresistas, que elevaría los impuestos en un billón de dólares según sus detractores y lo que en boca de sus autores sería "ingresos adicionales".

El plan, ideado por seis legisladores, es demasiado complicado y polémico para que sea sancionado antes del 2 de agosto, cuando, según el secretario del Tesoro Timothy, Geithner Estados Unidos podría incurrir en el impago de sus obligaciones financieras. En opinión del funcionario y otros especialistas, esto podría conmocionar a los mercados, encarecer las tasas de interés y poner al país al borde de una nueva recesión. Empero, los autores del plan creen que podría ser un modelo para "un gran acuerdo" más adelante que podría, quizá, eliminar 4 billones de dólares del déficit en 10 años.

En la Cámara, la votación del martes de 234-190 que aprobó el proyecto de ley republicano llamado "cortar, limitar y equilibrar" reflejó la importancia del tea party, gracias al cual triunfaron muchos de los candidatos conservadores en los comicios del año pasado. Los republicanos gozaron de su victoria, por efímera que sea, ya que el plan sería vetado por la Casa Blanca y no tiene posibilidad alguna de ser aprobado en el Senado.

"Permítanme ser diáfano. Esto es un compromiso. Este es el mejor plan posible", dijo el representante republicano Jim Jordan.

La medida republicana reducirá de inmediato unos 111.000 millones de dólares el próximo año.