Portugal regresó hoy al mercado de deuda para colocar sólo 750 millones de euros, el mínimo previsto de esta emisión a muy corto plazo, pero logró mantener el interés por debajo del 5 % pese a una ligera subida respecto a la anterior subasta.

Sometido a una fuerte presión de los mercados aunque ya está recibiendo un rescate financiero, Portugal vendió, según el Tesoro luso, 450 millones de euros en bonos a tres meses, por los que pagará un interés del 4,98 %, y otros 300 millones a seis meses y el 4,96 %.

Entretanto su deuda a dos años se negociaba en el mercado secundario cerca del 20 % de interés.

En la anterior subasta de deuda a tres meses, realizada el pasado 6 de julio, el Tesoro luso pagó seis centésimas menos (4,92 % de interés), y en la emisión a seis meses precedente, del 15 de junio, la penalización fue una centésima menor que la actual (4,95 %).

La emisión de hoy ponía a la venta entre 750 y 1.000 millones de euros de deuda portuguesa, de los que sólo se colocó el montante mínimo por decisión del Tesoro luso, que logró así contener los intereses por debajo de la barrera del 5 %.

La demanda de los títulos a tres meses multiplicó por 2,4 la oferta finalmente adjudicada, mientras que en el caso del plazo de seis meses la demanda fue 3,7 veces superior al montante colocado.

El resultado de la subasta de hoy, pese a registrar unos intereses muy similares a los de las últimas emisiones, refleja cómo la presión que ejercen los mercados sobre Portugal -encareciendo su deuda por considerarla una inversión de mucho riesgo- se ha intensificado de forma exponencial en el último año.

En julio de 2010, Portugal pagó por una emisión de títulos a seis meses el 1,94 % de interés, menos de la mitad que ahora, mientras que en agosto de ese mismo año colocó deuda a tres meses a cambio de una rentabilidad cinco veces inferior a la actual, del 0,99 %.

A esta dificultad creciente para financiarse en el mercado primario se suma el aumento en los últimos meses de los intereses que penalizan su deuda en el secundario, donde se compran y venden los títulos de las emisiones públicas, y que sirve de referencia para evaluar la confianza de los inversores.

Después de llegar a máximos históricos, las obligaciones lusas a dos y tres años bajaban hoy en casi un punto porcentual respecto a ayer, hasta cotizar al 19,36 y el 20,32 %, respectivamente.

A cinco años, la deuda soberana de Portugal bajaba hasta el 17,05 %, la misma tendencia que los títulos a diez años, que cayeron hasta el 12,38 %.

La presión de los inversores sobre el país no ha remitido pese al rescate financiero que le concedieron en mayo la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que garantiza a Lisboa 78.000 millones de euros para los próximos tres años.

Con esta suma Portugal cubrirá sus necesidades financieras a largo plazo para no tener que pagar los insostenibles intereses que le piden en el mercado, aunque continúa emitiendo bonos para hacer frente a compromisos a corto plazo.

De hecho, sólo a lo largo de este tercer trimestre prevé obtener entre 4.500 y 6.750 millones de euros en subastas públicas como la de hoy.

Las dudas de los inversores sobre Portugal crecieron con la decisión de la agencia de calificación de riesgo Moody's de rebajar, a principios de este mes, su nota hasta "Ba2", nivel considerado ya como "bono basura" o, lo que es lo mismo, inversión poco recomendable.

Desde entonces, la presión sobre la deuda lusa ha vuelto a dispararse pese a los ajustes y reformas anunciados por el Gobierno portugués, que se empiezan a ejecutar este mismo mes para cumplir con el acuerdo alcanzado con la UE y el FMI a cambio del rescate.

Portugal se comprometió a reducir su déficit público en más de tres puntos porcentuales este año, hasta el 5,9 %, aunque para ello tendrá que compensar un "desvío" en sus cuentas de 2.000 millones de euros con un impuesto al salario y recortes en el gasto público.

Para este año, las previsiones económicas del propio Ejecutivo y otras instituciones auguran una caída del PIB luso del 2,2 al 2,3 %.