Un miembro clave de un panel que redacta el borrador de la nueva constitución para Egipto dijo el miércoles que la mayoría de los 50 miembros del grupo objetan dar a los militares un papel futuro en la política.

El experto legal Tahany el-Gibali dijo que incluirá garantías suficientes para proteger los derechos de todos los egipcios, salvaguardando a la vez el carácter civil del estado.

El papel futuro de los militares en la vida pública se ha convertido en una cuestión intensamente debatida en Egipto. Algunos ven al ejército como un bastión contra el ascenso de los islamistas al poder, y otros como una fuerza perniciosa que protege sus propios intereses y los del régimen del derrocado presidente Hosni Mubarak.

Los generales que han gobernado Egipto desde la caída de Mubarak el 11 de febrero tratan de conseguir un papel para sí, posiblemente con la autoridad de intervenir en política. Aparentemente temen perder el poder semiautónomo de que han gozado durante casi 60 años.

Otro experto legal y miembro del panel, Mohamed Nour Farahat, dijo que el grupo podría presentar el borrador a los militares, pero que correspondería a los generales que integran el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas decidir qué hacer con el documento: adoptarlo sin cambios, enmendarlo, decretarlo o someterlo a un plebiscito.

Farahat dijo que la tarea del panel era voluntaria y no encargada por los generales, aunque el-Gibali insinuó que los principios eran elaborados con la aprobación tácita de los militares.

Agregó que el borrador probablemente estará listo en cuestión de días y representará un compromiso que zanje la brecha entre los islamistas y el resto de las fuerzas políticas del país sobre la selección de quienes redactarán definitivamente la Constitución.

Muchos en Egipto temen que los islamistas, encabezados por la Hermandad Musulmana, el grupo político más numeroso y mejor organizado, dominen las elecciones parlamentarias anticipadas para este año. La próxima legislatura tendrá que seleccionar una asamblea constituyente de cien miembros para redactar la Constitución.