Los talibanes afganos desmintieron hoy la muerte de su líder, el mulá Omar, después de que "un enemigo del pueblo afgano" enviara un comunicado anunciando el fallecimiento tras sabotear los teléfonos y la web de los portavoces insurgentes.

"Nuestra clave fue pirateada por un enemigo del pueblo afgano que ha enviado el mensaje de su muerte en nuestro nombre. Pero Omar está vivo, dentro de Afganistán y ocupado en la guerra santa", dijo a Efe el portavoz talibán Zabiulá Muyahid.

El anuncio de la muerte del mulá Omar había sido enviado por la mañana desde el teléfono de Muyahid a los principales medios en Afganistán y corrió como la pólvora por las redes sociales antes de que los portavoces insurgentes se aprestaran a desmentirlo.

Los talibanes mantienen una activa presencia en internet y foros yihadistas, aunque tanto su portal como sus cuentas en distintos servicios de información fallan con frecuencia: el mensaje con la muerte de Omar apareció también en su web, ahora inaccesible.

"El equipo técnico de la comisión de Información y Cultura del Emirato Islámico (el nombre que los talibanes dan a su régimen) ha abierto una investigación sobre este latrocinio del enemigo y su sucia utilización", dijo otro portavoz, Mohamed Yusuf Ahmadi.

Esta es la segunda vez en pocos meses que se produce un anuncio sobre la muerte del mulá Omar: el pasado mayo, una fuente del servicio secreto de Afganistán (NDS) hizo lo propio, pero la información fue desmentida por los insurgentes y otras agencias.

Los talibanes mantienen que Omar está oculto en algún lugar del sur afgano, aunque en el pasado se ha situado su paradero cerca de Quetta (oeste de Pakistán), donde supuestamente dirige la "shura" o consejo talibán, o Karachi, en el sur paquistaní.

Omar encabezó el gobierno talibán de Afganistán entre 1996 y 2001, pero fue derrocado a raíz de la invasión de EEUU del país, tras los ataques terroristas del 11-S, y desde entonces lidera el movimiento insurgente contra las tropas internacionales.

Apenas existen imágenes del líder talibán. EFE