Los reactores de la planta nuclear japonesa averiados por un maremoto se estabilizaron más de cuatro meses desde el desastre y la instalación el nivel conocido como "parada fría" en seis meses, dijeron el martes el gobierno y el operador de la planta.

Las cuadrillas han trabajado en condiciones difíciles para estabilizar la planta Dai-ichi, de Fukushima, desde que el maremoto averió los sistemas de refrigeración de los reactores, lo que desencadenó la peor crisis nuclear en el mundo desde Chernobil.

La evaluación sobre la estabilidad de los reactores se basó en varios indicios: las temperaturas en las bombas de presión de los reactores ya no siguen trepando, un sistema improvisado para procesar el agua contaminada funciona bien después de presentar problemas iniciales, y las inyecciones de nitrógeno ayudan a prevenir más explosiones.

La radiación en torno de la planta ha registrado "una disminución suficiente" de los niveles máximos medidos poco después del desastre.

El progreso concreta los objetivos iniciales de la compañía eléctrica de Tokio (TEPCO) para controlar la planta, según el informe difundido por la empresa y el gobierno.

"El accidente no se ha resuelto, pero hemos tenido progresos constantes", dijo el ministro de industria y comercio, Banri Kaieda. "Continuaremos extremando nuestros esfuerzos para poder poner fin a esto tan pronto sea posible".

La obra pasa ahora a una segunda etapa, cuando los trabajadores buscarán reducir más la radiación despedida al aire, el suelo y el agua. Prevén que alcanzarán la parada fría para enero.

Un reactor tiene estatus de parada fría cuando la temperatura en sus bombas de presión bajan a menos de 100 grados centígrados (212 Fahrenheit) y cuando la emisión de materiales radiactivos está "bajo control".

TEPCO dijo que seguirá mejorando las condiciones para los trabajadores con controles más estrictos para limitar su exposición a la radiación.

De todos modos, las crecientes preocupaciones por la radiación en el suministro de carne vacuna en Japón pone de manifiesto el vasto impacto del accidente nuclear.

El gobierno central ordenó el martes a Fukushima suspender el embarque de toda carne vacuna criada en la prefectura.

La medida tiene lugar mientras aumenta el número de vacas — ahora unas 650 — que fueron alimentadas con arroz y después despachadas a todo el país. Parte de la carne ha llegado ya a los consumidores.