La presidenta Dilma Rousseff destituyó a seis altos funcionarios del Ministerio de Transportes, epicentro de un escándalo en Brasil, en una nueva acción para erradicar las prácticas de corrupción en la dependencia.

La separación de los seis funcionarios se suma a otras seis destituciones realizadas en las últimas dos semanas, incluyendo al ex ministro Alfredo Nascimento, y fue publicada el martes en el Diario Oficial de la Unión (gazeta oficial).

El Ministerio de Transportes se convirtió en el centro de un escándalo que sacude al gobierno brasileño desde que la revista Veja publicó el 2 de julio un reportaje que daba cuenta de un esquema de sobrefacturamiento de obras y cobro de sobornos para entregar los proyectos a las empresas ejecutoras.

La publicación provocó la caída inmediata de cuatro altos funcionarios y poco después causó la caída del ministro Nascimento. La semana pasada fue destituido el director ejecutivo de la Dirección Nacional de Infraestructura de Transporte (DNIT), José Henrique Sadok, luego de que la prensa publicó que esa dependencia otorgó contratos millonarios a una empresa de carreteras propiedad de su esposa.

La oficina de prensa del ministerio indicó que los nuevos despidos forman parte de los "ajustes" anunciados por el nuevo ministro, Paulo Sergio Passos, cuando asumió el cargo la semana pasada.

El Ministerio de Transporte tiene a su cargo la mayor parte de las obras previstas en el Programa de Aceleración del Crecimiento, un gigantesco paquete de proyectos de infraestructura en todo el país con inversiones públicas por más de 500.000 millones de reales (313.000 millones de dólares).

Dentro del programa están incluidas obras de movilización urbana y modernización de aeropuertos, contemplados dentro de los proyectos que Brasil debe desarrollar antes del Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro de 2016.