España pagó el martes un interés bastante más alto del habitual para colocar su deuda a corto plazo en sendas subastas celebradas en mitad de la crisis financiera que sacude Europa.

El Tesoro vendió 4.450 millones de euros (6.300 millones de dólares) en bonos a 12 y 18 meses, pero la rentabilidad de las letras se disparó al 3,7% con respecto al 2,7% de la venta del pasado 14 de junio.

La subasta se celebró en un día de relativa calma en los mercados tras la tempestad de los últimos días, con la bolsa de Madrid subiendo por encima del 1,6% y la prima de riesgo sobre el bono alemán a 10 años bajando al 6,2% con respecto al récord del 6,32% alcanzado el lunes.

España soporta un desempleo de 21% y sigue expuesto al contagio de la crisis europea de deuda. El rendimiento de sus bonos se ha disparado en las últimas semanas ante el temor de que el país ibérico necesite un rescate similar al de Grecia, Irlanda y Portugal.

La venta fue la primera desde la publicación de las pruebas de resistencia al sector financiero europeo. Cinco de los ocho bancos que no superaron los test de estrés eran españoles, aunque el gobierno insistió en la solvencia de su banca.

Los líderes de la Unión Europea se reúnen el jueves para negociar un segundo rescate a Grecia que relaje las tensiones que afectan al euro.

También el jueves, España celebrará un importante subasta de deuda a 10 y 15 años en la que espera colocar hasta 2.750 millones de euros (3.890 millones de dólares).