El Fondo Monetario Internacional aseguró hoy que la recuperación económica en Japón "ha sido más rápida de los esperado", y destacó que "el impacto del terremoto en la cadena de suministro global se espera que sea breve".

El FMI mantuvo los pronósticos de junio que indican una contracción de la economía nipona en 2011 del 0,7 % y observa un "fuerte rebote" para 2012 con un crecimiento estimado del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,9 %.

"Tras una aguda contracción en la primera mitad del año, las condiciones de suministro se espera que se normalicen este verano y el gasto de consumo repunte gradualmente", dijo Mahmood Pradhan, director jefe de la misión de Japón del organismo internacional, en una conferencia telefónica.

No obstante, el organismo internacional advirtió como posibles riesgos para la economía de Japón "los retrasos en la restauración de la capacidad eléctrica y el lento repunte de la demanda privada".

Según los datos del Fondo, los costes fiscales del terremoto se cifrarán entre el 2% y el 4% del PIB japonés a largo de los próximos años.

Por ello, el FMI respaldó la política de estímulo monetaria del gobierno de Tokio ante las amenazas de deflación, y su disposición a tomar nuevas medidas en caso de que sea necesario.

El organismo internacional pronosticó una inflación en torno al 0% para 2011 y 2012 para Japón.

"Al mismo tiempo, es importante encarar cuestiones del largo plazo a través de reformas fiscales amplias y estructurales destinadas a asegurar la confianza en las finanzas públicas y elevar el potencial de crecimiento", aseguró el FMI.

El Consejo Ejecutivo remarcó que la prioridad inmediata de la política fiscal es reparar la infraestructura dañada y facilitar una recuperación rápida.

Ante ese contexto, respaldó el nuevo presupuesto suplementario lanzado por el Gobierno japonés recientemente, "basado en nuevas medidas tributarias que incluyen la propuesta de doblar el impuesto al consumo (equivalente al IVA) para mediados de la década", y situarlo en el 15 % para 2015.

Para hacer frente a los posibles efectos negativos a corto plazo de las medidas de consolidación fiscal, el FMI recomendó una estrategia de crecimiento concentrada en "el impulso del empleo y la apertura de la economía a una mayor integración en los mercados internacionales".