El secretario general de la ONU, Ban ki-moon, afirmó hoy que las dificultades fiscales que atraviesan las principales naciones desarrolladas no deben ser una excusa para recortar las ayudas a los países subdesarrollados y en desarrollo.

"Este es un momento de incertidumbre económica. Los presupuestos son restringidos, pero las condiciones fiscales no son excusa para abandonar nuestros esfuerzos", manifestó el secretario general.

Ban participó en Ginebra en la segunda jornada de los debates sobre la Tercera Revisión Global de la ayuda al comercio, coordinados por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo en Europa (OCDE).

En su intervención, Ban advirtió de que "la tasa anual del incremento de la ayuda al comercio se ha ralentizado de una manera marcada", por lo que urgió a la comunidad de donantes a "no quedarse corta con respecto al actual nivel de ayuda al comercio".

Esa ayuda representa en la actualidad una tercera parte de la totalidad de la asistencia oficial al desarrollo, destacó el secretario general de la ONU, quien recordó que el año pasado la comunidad internacional acordó en la cumbre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Nueva York acelerar el desarrollo.

"Acordamos un principio básico que, en un momento de austeridad, debemos asegurarnos de que los recursos para el desarrollo van a parar donde tienen el mayor efecto y donde verdaderamente pueden ayudar a los más pobres y más vulnerables", indicó.

La ayuda al comercio, una iniciativa que se puso en marcha en 2002 con el objetivo de impulsar el crecimiento de los países pobres con la facilitación y mejora de los intercambios comerciales, debe ser un compromiso irrenunciable de la comunidad mundial, según Ban.

"La ayuda al comercio refleja el compromiso de la comunidad internacional para ayudar a los países en desarrollo a participar activamente en la economía mundial, el compromiso de garantizar que estos países también se benefician del crecimiento mundial", dijo.

Ban se mostró partidario de aprovechar al máximo los actuales medios de acceso al mercado, algo que consideró "vital" especialmente cuando la Agenda de Desarrollo de Doha no ha dado resultados después de una década de negociaciones.

"La nuestra es una era de integración e interconexión. Ningún país puede resolver los problemas por si solo", concluyó el secretario general, que subrayó que no se trata de una cuestión abstracta, sino del destino de decenas de millones de personas.

"La ONU ayuda hoy diariamente a 100 millones de personas en el cuerno de África y en el norte del continente", señaló.