Uruguay festejó hoy el 181 aniversario de la jura de su primera Constitución con un acto institucional encabezado por el presidente José Mujica en el que se hizo un llamado a la construcción de políticas de Estado y a la unidad de los uruguayos.

En el Cabildo de Montevideo, el mismo lugar donde en 1830 los representantes del pueblo uruguayo juraron la Carta Magna, el ministro de Educación Ricardo Ehrlich pidió a los ciudadanos "renovar su compromiso con el futuro" con la "sabiduría para alcanzar la paz" y la capacidad para "administrar las riquezas y potencialidades" del país.

"Es momento de construir, entre todos y con todos, los grandes rumbos de la nación. En tiempos de grandes desafíos y grandes oportunidades el compromiso del país y de futuro requiere construir políticas de Estado", dijo el ministro.

Ehrlich consideró además que "la obligación de conmemorar los hechos salientes del pasado, constituye una expresión de compromiso ciudadano y la afirmación de principios republicanos y de construcción democrática".

Tras el discurso, la comitiva oficial se dirigió a la Plaza Matriz, ubicada en el corazón de la Ciudad Vieja de Montevideo para participar en la reinauguración de la fuente central, el primer lugar donde hace 140 años llegó el agua corriente a la ciudad.

Allí, un grupo de jubilados de la Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionistas protestaron ante el presidente, al que tildaron de "traidor" y de "gobernar para los capitalistas" por no subir el monto de las pensiones.

En un momento, el presidente se paró a dialogar con alguno de los manifestantes, antes de retirarse del lugar sin hacer comentarios a la prensa.

Los festejos por este aniversario continuaron con un desfile y un concierto de bandas militares, así como con visitas guiadas al interior del Cabildo donde se juró la Constitución.

La Constitución uruguaya de 1830 se redactó a los dos años de culminada la guerra entre Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata que garantizó la independencia del Uruguay.

El texto, que se mantuvo vigente hasta 1918, garantizaba la división de poderes y estableció un derecho al voto censitario, lo que excluía a una gran parte de la población.