Mientras una gran extensión de Estados Unidos sufre los trastornos de una abrasadora onda de calor, pocas personas la padecen más que los pobres y pocos lugares son más pobres que las comunidades destartaladas sobre la frontera de Texas y México, conocidas como "colonias".

De Texas a Minnesota, pasando por las Dakotas, la aflicción llega a todos lados. Las temperaturas sofocantes seguían en ascenso el lunes en la región central de Estados Unidos. Las autoridades de 17 estados emitieron alertas, advertencias y avisos a la población sobre los riesgos del calor.

La temperatura rebasó los 38 grados Celsius (100 Fahrenheit) en muchos lugares: 52 C (126 F) en la ciudad de Newton en el estado de Iowa; 49 C (120 F) en Mitchell, Dakota del Sur, y 48 C (119 F) en Madison, Minnesota.

Las agobiantes temperaturas podrían persistir toda la semana. Los meteorólogos dijeron que las molestias por el calor podrían llegar pronto a la Costa Este.

En poblaciones grandes y pequeñas, el asfixiante calor era de lo más lacerante para quienes no pueden costear un equipo de aire acondicionado.

Levantadas a la orilla del desierto, las colonias carecen por lo regular de electricidad y agua corriente. La gente compró los terrenos, antes de que fueran adoptadas reglas de urbanización, con la esperanza de que llegaran los servicios al paso del tiempo.

Los gruesos bloques de cemento de la nueva vivienda de María Teresa Escamilla no le servirán de mucho para protegerla del calor extremo que abrasa el oeste de Texas. Todavía no tiene electricidad, y el techo está bien colocado aún, por lo que el interior está expuesto a la intemperie.

Escamilla ha vivido en un apartamento con aire acondicionado, el cual ya no puede solventar. Así que cuando el arrendamiento venza en dos semanas, tiene que mudarse, y lo hará con pavor porque sabe que tendrá escapatoria de las elevadas temperaturas.

"Esto es a lo que debo atenerme", dijo en referencia a la ausencia de aire acondicionado y a la presencia indeseable de mosquitos en la noche.