Las autoridades estaban investigando el lunes el robo de 64 ojivas de misiles desarmadas de un tren que transportaba equipo militar a Bulgaria.

Las ojivas no son peligrosas porque se trata meramente de componentes y no están ensambladas "en un sistema (misilístico)", dijo a la AP el portavoz de la gendarmería, Florin Hulea. Se negó a ofrecer más información sobre el caso.

El término ojiva usualmente se refiere al material explosivo y al detonador que es colocado en un misil, un torpedo o un cohete. Cuando está armada puede contener explosivos, gases, agentes químicos o incluso material nuclear.

Los fiscales dijeron que están investigando si las ojivas fueron robadas por ladrones de chatarra, y han entrevistado a 50 personas.

Eugen Badalan, del comité de defensa en el Parlamento, dijo que los ladrones "no tienen idea de qué se robaron", y recalcó que los componentes no son peligrosos.

El tren tenía 27 vagones, ocho de los cuales transportaban equipo militar, de acuerdo con la policía en la ciudad central de Brasov, citada por la agencia noticiosa Mediafax. Dijo que los ladrones sólo ingresaron a uno de los vagones, el que contenía las ojivas en cuatro cajas.

Trabajadores ferroviarios notaron el sábado que los sellos en el vagón habían sido rotos, y que la puerta no estaba cerrada correctamente cuando el tren llegó a Giurgiu, un puerto en el Danubio fronterizo con Bulgaria, dijo la agencia.

Fuentes le dijeron a Mediafax que el tren se dirigía a la compañía SAGE Consultants Co, en Sofía, la capital búlgara, por contrato con la compañía rumana Tohan Zarnesti.

El tren fue cargado el viernes e hizo una escala en Brasov, unos 166 kilómetros al norte de Bucarest, donde pasó la noche bajo custodia policial. Tras salir el sábado, paró brevemente en el pueblo montañoso de Predeal.

Tohan Zarnesti produce municiones de artillería, misiles tierra-tierra y ojivas para misiles de 122 mm.