El Gobierno luso informó de que existe un "desvío" en las cuentas públicas de unos 2.000 millones de euros que obligará a reforzar las medidas de contención del gasto para "tapar" el agujero y cumplir sus objetivos de reducción del déficit.

Así lo ha confirmado en declaraciones a los periodistas el domingo el primer ministro luso, Pedro Passos Coelho, cuando participaba en un acto de su grupo, el Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha) en la localidad de Vila Real, al norte del país.

Passos Coelho, vencedor en las elecciones legislativas del pasado 5 de junio, se refirió públicamente y por primera vez a este "desvío" sobre el que ya habló en privado durante una reunión con miembros de su partido a principios de esta semana, en una conversación que trascendió a los medios.

Este agujero en las finanzas públicas de cerca de 2.000 millones de euros respecto a las cifras previstas en el balance de gastos e ingresos del Estado -realizado por el anterior Ejecutivo, de signo socialista- obligará a intensificar los esfuerzos de reducción del gasto público.

Concretamente, en torno a mil millones de euros podrán ser compensados a través de un impuesto extraordinario anunciado por el nuevo Gobierno este mes, y que será equivalente a la mitad de la diferencia entre la paga de Navidad de cada trabajador o pensionista y el salario mínimo, establecido en Portugal en 485 euros.

Los otros mil millones de euros restantes para corregir el "desvío" deberán proceder, según apuntó el propio Passos Coelho, "del lado del gasto" público.

"Nos hacen falta cerca de 2.000 millones de euros por el lado de los ingresos y los gastos para que a final de año el objetivo fijado para el déficit público -que debe reducirse en más de tres puntos porcentuales, hasta el 5,9 %- sea cumplido. Y será cumplido", subrayó el primer ministro.

También anunció que dará a conocer las medidas de contención del gasto durante el próximo mes, entre ellas ajustes en la administración y las empresas públicas, y aseguró que ya está todo preparado para acometer la primera oleada de privatizaciones.

El presidente del PSD señaló, asimismo, que se presentará un nuevo régimen para la contratación pública en un período inferior a dos meses.

Passos Coelho resaltó que su Gobierno tiene "la gran ambición" de demostrar cómo "el Estado va a ahorrar sin poner en causa su función social", ya que "hay un límite para cortar" en el gasto público.

Portugal debe iniciar los primeros ajustes y reformas acordados en mayo con la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) como contrapartida por su ayuda financiera antes del 31 de julio, entre ellos la eliminación de los derechos especiales en algunas empresas, la venta del Banco Portugués de Negocios (BPN) -ahora en manos del Estado- y cambios en la legislación laboral.

Precisamente las dudas sobre el cumplimiento de sus objetivos a nivel de reducción del déficit público son uno de los principales motivos que esgrimió la agencia Moody's el pasado 5 de julio para rebajar la nota de Portugal al nivel de "bono basura", una decisión que volvió a disparar los intereses que penalizan la deuda lusa.

Respecto a la crisis que atenaza a Portugal y a toda Europa, el primer ministro portugués se declaró a favor de una devaluación del euro respecto al dólar, tal y como defendió ayer el jefe del Estado luso, Aníbal Cavaco Silva, ya que, en su opinión, beneficiaria a la Unión Europea (UE) y le ayudaría a superar la crisis.

"No hay duda de que un euro con menos valor podría traer, desde el punto de vista económico, más exportaciones y competitividad a Europa", afirmó Passos Coelho.