El presidente Sebastián Piñera realizó el lunes su segundo cambio de gabinete en seis meses para reforzar la conducción política de su gobierno, empujado por una inédita baja en su popularidad y crecientes movilizaciones sociales.

Piñera reemplazó a tres ministros y separó en dos el ministerio de Minería y Energía.

Luego de tomar juramento a los ministros y en alusión a las recientes protestas sociales, Piñera dijo en su discurso que "nuestras instituciones, nuestros liderazgos están siendo puestos a prueba por la ciudadanía".

Añadió que "sin perjuicio de que hemos avanzado mucho, aún nos queda un largo camino por recorrer".

Su popular ministro de minería y Energía Laurence Golborne, visto como presidenciable por el oficialismo derechista, fue trasladado a la cartera de Obras Públicas.

El partido que más presionó por el ajuste ministerial fue la ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI) que integra la coalición gobernante junto con Renovación Nacional (RN), que representa una derecha más liberal.

Para La senadora Ximena Rincón, de la oposición de centroizquierda, opinó que "si la actitud del gobierno no cambia, da lo mismo cuantos cambios de gabinete se hagan".

Los nuevos ministros son Andrés Chadwick, en la Secretaría General de Gobierno y Pablo Longueira, en Economía, ambos senadores de la UDI; Fernando Echeverría asumió en Energía y Teodoro Ribera en Justicia, militantes de RN. También hubo intercambio e ministros en Planificación, Educación, Justicia, Obras Públicas y Minería.

La tarea de Golborne, que saltó a la fama por encabezar las labores de rescate de los 33 mineros que estuvieron 69 días atrapados a 700 metros de profundidad, no será más fácil. Piñera le encargó crear una infraestructura acorde con un país desarrollado.

Le solicitó desarrollar nuevas fuentes de agua y ocupar con mayor eficiencia las existentes, lo que implica invertir en represas, acuíferos, canales y sistemas de regadío.

También saldrá del ojo del huracán al desligarse del problema de la construcción de represas en la Patagonia chilena, que inició en mayo último las sucesivas y crecientes protestas sociales.

Chadwick es abogado de profesión, y primo de Piñera; Longueira y Echeverría son ingenieros civiles y Ribera es un abogado constitucionalista.

La última encuesta de la consultora privada Adimark mostró que en junio la popularidad del mandatario descendió a 31 puntos, cinco menos que en mayo, y que la desaprobación a su gobierno creció a 62%.

El 31% de desaprobación de Piñera es algo nunca visto durante los cuatro gobiernos que siguieron tras la vuelta de la democracia en 1990.

El ministro que registró una inédita caída de 24 puntos en sólo un mes fue el de Educación, Joaquín Lavín, que no supo controlar las manifestaciones estudiantiles de secundarios y universitarios, que concitaron un apoyo transversal de diversos grupos sociales. Lavín asumió el Ministerio de Planificación.

Lavín no supo controlar las protestas universitarias, lo que obligó a la intervención de Piñera, que propuso un acuerdo nacional en el sector --sin consultar a los estudiantes ni a la oposición-- y ofreció un aporte extraordinario de 4.000 millones de dólares en varios años para mejorar la calidad de la enseñanza y las becas.

Los universitarios rechazaron la propuesta porque no contempla el fin del lucro de las universidades privadas, nacidas al amparo del pasado régimen militar y anunciaron que proseguirán con las manifestaciones que iniciaron hace dos meses.

El nuevo ministro de Educación y ex secretario de Estado de Justicia, en sus primeras declaraciones señaló que "llegó el momento de deponer los paros" y anunció que abrirá "las puertas del diálogo".

Un grave problema social que está entre los pendientes del gobierno son los miles de damnificados por el terremoto de febrero del 2010 que siguen viviendo en campamentos y pasarán un segundo invierno en precarias viviendas de madera de 18 metros cuadrados.