El general David Petraeus entregó el lunes el mando de las fuerzas estadounidenses y de la coalición en Afganistán al general John Allen, transfiriéndole la responsabilidad de la conducción de la guerra que casi lleva 10 años.

Petraeus deja el cargo en el que se desempeñó un año con resultados mixtos al frente de más de 140.000 efectivos internacionales destacados en el país, en momentos en que los aliados de Kabul elaboran planes para retirarse del conflicto.

El general fue el arquitecto de una estrategia que buscaba lograr la paz por medio de un énfasis en la protección de los habitantes locales y en infligir golpes decisivos a la insurgencia.

Sin embargo, no queda claro si la estrategia aumentó el nivel de seguridad en Afganistán. Persisten los ataques violentos, aunque las autoridades militares internacionales afirman que ya no son tan generalizados ni tan intensos como antes.

Allen, quien tomó oficialmente el lunes el mando durante una ceremonia en Kabul, dijo que el retiro de las fuerzas estadounidenses que comenzó a principios de julio y la transición de la seguridad en algunas zonas a control afgano efectuada esta semana no significa que las fuerzas internacionales hayan reducido su campaña para derrotar a la insurgencia del Talibán.

"Tengo la intención de mantener el impulso que lleva la campaña", expresó Allen durante la ceremonia de transición del mando en la capital afgana. Sin embargo, reconoció que no espera que la lucha sea fácil.

"Habrá días difíciles adelante. No me hago ilusiones sobre los desafíos que habrán de presentarse", dijo Allen, quien fue ascendido a general de cuatro estrellas poco antes de la ceremonia de legación del mando.

Petraeus, que se retirará de las fuerzas militares porque asumirá la dirección de la CIA, y otros funcionarios estadounidenses han exaltado la recuperación de baluartes del Talibán en el sur del país y el adiestramiento de las fuerzas de seguridad afganas.

Sin embargo, persisten las acciones violentas, e incluyen un número de ataques y asesinatos importantes ocurridos en las últimas semanas.

El lunes por la mañana, tres efectivos internacionales perecieron debido al estallido de una bomba en el este, dijo la Organización del Tratado del Atlántico Norte en un comunicado. La OTAN no facilitó las nacionalidades de los caídos ni ulteriores detalles. La mayoría de los efectivos en la región oriental son estadounidenses.

Al menos 37 efectivos internacionales han muerto en lo que va del mes en Afganistán.

En el sur, un comandante policial y su conductor perecieron debido al estallido de una bomba en un camino.

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Los periodistas de The Associated Press, Heidi Vogt y Rahim Faiez contribuyeron a este despacho desde Kabul.