Los gobiernos de la eurozona estudian la posibilidad de implantar una tasa bancaria, como fórmula de contribución de los acreedores privados y en especial de la banca al rescate griego, informa hoy el diario alemán "Die Welt".

Según ese medio, que cita a fuentes diplomáticas sin especificar, esa fórmula permitiría, de un lado, asegurarse la contribución de la banca al rescate -uno de los puntos que defiende el gobierno de Angela Merkel- y al mismo tiempo evitar el acoso de las agencias de calificación en caso de una reestructuración de la deuda.

Hasta ahora, Merkel ha insistido en defender la implicación de los acreedores privados en el rescate -esencialmente, bancos y aseguradoras-, pero con el matiz de que tal aportación sería voluntaria.

Tal tasa bancaria, de prosperar, afectaría a todas las entidades, incluidas las que no son acreedoras de Grecia, tanto la gran banca privada como las cajas de ahorros, apunta ese medio.

Otras variantes en estudio, según éste y otros medios alemanes, sería la recompra al menos parcial de la deuda griega, con aportes del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).

Esta es una de las fórmulas que está tomando más solidez en los trabajos previos a la cumbre extraordinaria de la eurozona, el próximo jueves, apunta el diario muniqués "Süddeutsche Zeitung".

Hasta ahora, el Banco Central Europeo (BCE) se opone a la implicación de los acreedores privados, en lo que ve una forma de reestructuración de la deuda más o menos suave que las agencias de calificación podrían equiparar a una suspensión de pagos.

La propia Merkel advirtió ayer de nuevo contra una reestructuración -aunque no la descartó ya radicalmente-, por sus "efectos negativos", puesto que en su opinión los países afectados dejarían de "esforzarse" por salir de la situación por sí mismos.

Merkel hizo estas declaraciones en una entrevista para la televisión pública alemana ARD, en la que asimismo se mostró partidaria de la creación de una agencia calificadora europea, dijo.

La crisis de la deuda centrará la cumbre extraordinaria de la zona euro convocada para el próximo jueves, en que se discutirá la financiación del segundo programa de rescate de Grecia.

La cumbre tendrá lugar una semana más tarde de lo inicialmente esperado, ya que Alemania frenó su convocatoria al insistir en que era necesario contar primero con algo concreto sobre lo que decidir.