Durante los tres últimos días, las manifestaciones han sido como carnavales, con bandas, jinetes e incluso camellos pintados de verde. En cada encuentro, miles de delirantes seguidores de Moamar Gadafi aclaman mientras los desafiantes discursos del líder retumban desde masivos altavoces.

Mientras la OTAN aplasta las defensas de Gadafi, y Estados Unidos y sus aliados dan su apoyo a los rebeldes, el líder libio trata de subir la moral en lo que queda de su nación y mostrar a su pueblo que todavía es fuerte y que sus rivales son pocos.

"Estos son los millones de libios y la imagen ahora está completa. ¿Quién falta? Menos de 100.000 que están atrapados en Bengasi, Derna y Tobruk", dijo Gadafi en uno de los discursos, en referencia a las ciudades del este tomadas por los rebeldes.

En tanto, aviones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte destruyeron el domingo un depósito militar y otros objetivos en el extremo oriental de Trípoli, días después de que varias naciones reconocieran a la insurgencia como la legítima representante de Libia.

Por su parte, los ataques de los rebeldes en la ciudad petrolera de Brega entraron en su cuarto día, con reportes de batallas campales en áreas residenciales.

La más reciente movilización a favor de Gadafi se llevó a cabo en la destrozada ciudad de Zawiya, donde rebeldes armados repelieron por semanas a las fuerzas gubernamentales en el inicio de la rebelión contra el añejo régimen de Gadafi.

Las multitudes ovacionaban en la plaza, flanqueada por edificios marcados por balas y disparos de tanques, y en cuyos muros interiores todavía hay garabatos donde llaman perro a Gadafi.

La semana pasada hubo manifestaciones en Trípoli y en Seba, al sur, y luego tres seguidas comenzando el jueves en Ajaylat, en Zlitan, cerca de la frontera con Túnez, próxima a Misrata — tomada por los rebeldes_, y luego Zawiya.