La autoridad aeronáutica colombiana atribuyó hoy a un fallo humano agravado por el mal tiempo el accidente aéreo ocurrido en la isla caribeña de San Andrés el 16 de agosto de 2010, en el que un avión quedó partido en tres partes y fallecieron dos personas.

El Consejo de Seguridad de Aeronáutica Civil divulgó a través de un comunicado las causas y conclusiones del primer informe hecho público sobre el siniestro aéreo ocurrido hace once meses.

El suceso tuvo lugar a la 01.50 hora local (06.50 GMT) cuando un Boeing 737-700 de la aerolínea Aires y que hacía la ruta Bogotá-San Andrés con 121 personas en su interior, se disponía a tomar tierra en medio de una tormenta eléctrica que azotaba esa turística isla.

Las primeras hipótesis apuntaron al impacto de un rayo que habría ocasionado el descontrol de la aeronave en la cabecera de la pista y sería el motivo de que el fuselaje del aparato resultara fracturado.

Sin embargo, el informe de Aeronáutica Civil indica como causa del accidente "la ejecución de una aproximación por debajo del ángulo correcto, debido a un error de apreciación de altitud, e incorrecto uso de los recursos de cabina, resultado de una ilusión óptica conocida como agujero negro".

Este fenómeno, prosigue, "se experimentó durante la aproximación nocturna a una pista rodeada de mínimo contraste y mucha iluminación focalizada, agravada por malas condiciones meteorológicas y lluvia".

Además, el reporte concluye que el caso estudiado es un "evento CFIT" o vuelo controlado contra el terreno, "donde se pudo demostrar que no hubo fallas en la aeronave, ni en las ayudas aeroportuarias, ni aeronáuticas de San Andrés".

Como consecuencia del accidente ese mismo día murió Amar Fernández de Barreto, de 73 años, y semanas más tarde falleció María Camila Angarita, de 11 años, como resultado de un traumatismo craneoencefálico del que no pudo recuperarse.

Además, un centenar de personas resultaron heridas, trece de ellas de gravedad.

La Aeronáutica Civil de Colombia incide en que el objeto del informe "no es determinar culpa o responsabilidad", sino prevenir futuros accidentes o incidentes, por lo que las conclusiones serán publicadas en su página de internet.

La junta investigadora contó con profesionales especializados en operaciones aéreas, factores humanos, aeródromos, meteorología aeronáutica, mantenimiento y servicios de tránsito aéreo y recibió el apoyo de expertos de organismos internacionales.