Los ingenieros cerraron un largo tramo de una de las autopistas más transitadas de Estados Unidos para realizar un importante proyecto de construcción, pero el tránsito fluía el sábado en la mañana.

Sin embargo, los funcionarios advirtieron que es probable que la verdadera prueba de fuego comenzara luego del mediodía, después que Los Angeles, la segunda ciudad más grande del país, despertara por completo.

"Hasta ahora seguimos teniendo el tránsito ligero del sábado por la mañana", dijo Mike Miles, director de distrito del Departamento de Transporte de California. "No sabemos si eso es sólo porque es sábado por la mañana, o si en realidad son los conductores quienes hicieron caso del mensaje de que no condujeran este fin de semana", agregó.

Dijo creer que el tránsito aumentaría a lo largo de la jornada.

Los trabajadores cerraron las rampas de acceso y salida el viernes por la noche antes de que todos los carriles fuesen cerrados a la medianoche en el tramo de 16 kilómetros (10 millas) de longitud. Con ello sentaron el escenario para obras de demolición de 53 horas que pondrán a prueba si la ciudad, tan dependiente de los vehículos, puede o no cambiar sus hábitos de manejo un fin de semana.

Desde hace semanas, las autoridades han pedido a los conductores que eviten usar el automóvil, a menos que quieran desatar lo que los residentes han apodado el "Carmageddon", una expresión en inglés que equivale a "apocalipsis vehicular".

Desde días atrás se han expresado temores de que los automovilistas incapaces de usar la autopista 405 recurran a calles y otras autopistas, generando así un efecto dominó que podría derivar en un megaembotellamiento y paralizar gran parte de Los Angeles.

La 405 ya era una vía tan congestionada que los residentes bromeaban que sus números en realidad significaban "4 o 5" millas por hora (6 a 8 kph) por la lentitud del tránsito a ciertas horas de más actividad.

El sábado por la mañana el tránsito recurría a otras vías de la región y las autoridades no habían reportado retrasos importantes.

"El trabajo (de demolición) está avanzando, el tránsito está cooperando y se mueve libremente esta mañana", dijo Miles.

Las autoridades emprendieron una campaña de avisos por televisión, radio, redes sociales y anuncios en las carreteras para pedirle a los casi cuatro millones de habitantes de Los Angeles que se abstuvieran de usar sus autos el fin de semana.