La Catedral de San Esteban en Viena acoge hoy los oficios fúnebres por Otto de Habsburgo, quien fuera hijo del último emperador austro-húngaro, que falleció la semana pasada a los 98 años de edad.

El cardenal de Viena, Christoph Schönborn, celebrará el réquiem junto a obispos de varios países que en su día estuvieron bajo el control de la dinastía Habsburgo.

Entre los invitados a la ceremonia, que comenzó a las 13.00 GMT, se cuentan la reina Silvia de Suecia y su esposo Gustavo; el gran duque Henri de Luxemburgo y su esposa, Maria Teresa; el príncipe Hans Adam de Liechtenstein; la infanta Cristina de España, y los ex monarcas Simeón de Bulgaria y Miguel de Rumanía.

Las casas reales de Bélgica y el Reino Unido también estarán representadas, y varios jefes de Estado y Gobierno asisten también al funeral, entre ellos el presidente austríaco, Heinz Fischer.

Está previsto que tras la ceremonia religiosa, el cortejo fúnebre se dirija hacia la Cripta de los Capuchinos, o de los Emperadores, donde reposan los restos de los miembros de la casa de Habsburgo.

Quien fuera heredero al trono del Imperio Austro-Húngaro será enterrado junto a su esposa, Regina de Sajonia-Hildburghausen, que falleció el pasado febrero.

La cripta quedará así completa, aunque aún se reserva un lugar para Karl, padre de Otto y último emperador austríaco, que falleció exiliado en la isla de Madeira, donde está enterrado.

Los fastos por el entierro de Otto de Habsburgo, que fue eurodiputado y un convencido europeísta, han recibido críticas desde distintos frentes en Austria, una república que abolió la monarquía tras la Primera Guerra Mundial y en el que las relaciones oficiales con los Habsburgo fueron tensas durante años.

Aunque no se considera que sea un funeral de Estado, sino una ceremonia privada con honores militares, varios historiadores y políticos han criticado lo inapropiado y desmedido de la ceremonia.

El despliegue de unos 400 agentes de Policía costará unos 100.000 euros, según comunicó el Ministerio del Interior, mientras que la participación del Ejército, que ha aportado una guardia de honor para velar los féretros, será de un máximo de 50.000 euros.

Además, el Ring vienés, la principal arteria del centro de la ciudad, quedará cortada al tráfico a partir de las 15.30 GMT, y la estación de metro junto a la catedral quedará sin servicio, así como varias líneas de tranvías.