Los piratas somalíes que tienen en su poder a rehenes surcoreanos exigieron el viernes al gobierno de Seúl la liberación de los piratas prisioneros y el pago de una indemnización por un operativo sorpresa que causó la muerte de varios piratas a principios de este año.

El intento por utilizar rehenes para obtener concesiones directamente de los gobiernos es una nueva tendencia, tras las exigencias planteadas por los piratas en abril al gobierno indio.

Hassan Abdi, uno de los piratas que mantiene como prisioneros a 25 integrantes de la tripulación del barco mercante Gemini, dijo a The Associated Press que su grupo desea la compensación por la muerte de ocho piratas que murieron en febrero cuando soldados surcoreanos tomaron un barco por sorpresa y liberaron a 21 rehenes.

Abdi también expresó su deseo de que los piratas que están presos en Corea del Sur sean puestos en libertad.

"Primero, queremos que el gobierno surcoreano cambie su trato irracional hacia nosotros y nos trate mejor", dijo el pirata en un comunicado leído a The Associated Press.

"En segundo lugar, queremos una indemnización de su parte porque mataron a nuestros hermanos y tienen a otros en sus prisiones. Después de que se cumplan estas demandas podríamos reconsiderar el conservar a sus compatriotas que están en nuestras manos", agregó.

El barco MV Gemini fue abordado en la costa de Kenia en mayo. Cuatro tripulantes son surcoreanos.

En los dos últimos años, los piratas han tomado cientos de rehenes en varios incidentes. Algunos son de países como Filipinas, que no tiene presencia naval frente las costas orientales de Africa. Sin embargo, muchos rehenes son indios, un país que ha reanudado su participación activa en el combate contra la piratería.

En abril, los piratas liberaron el buque mercante Asphalt Venture pero retuvieron a siete integrantes de la tripulación y afirmaron que estaba molestos con la Naval india que mató a siete colegas. Los piratas exigieron intercambiar rehenes por piratas presos en la India.

La mayoría de los ataques de piratas culminan con el pago de millones de dólares de rescate. El dinero se convierte en una fortuna en Somalia, un país devastado por la guerra y la sequía. Gran parte de esta árida nación del Cuerno de Africa no ha contado con un gobierno en funciones por más de 20 años.