Ocho de los 90 bancos de Europa reprobaron las pruebas de liquidez que pronostican cómo se desempeñarían en otra recesión, y 16 más apenas aprobaron, indicó el organismo regulador.

Los bancos que no lograron aprobar deberán tomar medidas "pronto" para fortalecer sus balances financieros y las reservas que los protejan de pérdidas, señaló la Autoridad Bancaria Europea al dar a conocer los resultados. Estos bancos se quedaron, en total, 2.500 millones de euros (3.500 millones de dólares) por debajo del capital mínimo que requieren para aprobar.

Dos bancos de Grecia, EFG Eurobank y ATEBank, y un austriaco, el Oesterreichische Volksbank AG, no lograron aprobar, al igual que cinco de España, CatalunyaCaixa, Unnim, la CAM y el Grupo Caja 3, además del Banco Pastor.

Las entidades españolas necesitarían, en total, más de 1.500 millones de euros para sanear por la mínima sus finanzas y cumplir las normas de los reguladores. Catalunya Caixa requeriría 75 millones; Unnim, 85; Grupo Caja 3 necesitaría 140; Banco Pastor, 317 y la CAM, 947 millones, aunque no tendrán que recaudar capital por ahora ya que tienen reservas o plusvalías por ventas de activos, que no han sido tenidas en cuenta para estas pruebas.

A diferencia de los otros países, que sólo sometieron a la prueba de liquidez al 60% de sus bancos, España lo hizo con el 95%.

La ABE carece de poderes, empero, para obligar a los bancos a recaudar más capital — ya sea entre los inversionistas o los gobiernos — o a obligarlos a vender sus activos o fusionarse con otros bancos. Solamente los gobiernos pueden decretar esas medidas.

Las pruebas son un elemento clave en la lucha contra la crisis creada por la abultada deuda soberana de muchos países de la eurozona. Las autoridades desean identificar a los bancos con los balances más precarios para obligarlos a sanearse con el fin de que puedan sobrevivir una posible bancarrota en caso de acumular bonos soberanos de Grecia y otros países altamente endeudados.

El examen, realizado por los organismos reguladores bancarios de cada país, simuló lo que sucedería en las finanzas bancarias durante una recesión en la que el crecimiento se contrajera más de cuatro puntos de lo pronosticado por la UE. Entre los 17 países de la eurozona, ello significaría una contracción del 0,5% este año y un 0,2% el próximo.

Algunos detractores consideraron que las pruebas no fueron suficientemente duras porque no incluyeron una posibilidad en la que Grecia incurriera en el impago de sus bonos soberanos, el riesgo clave para las economías europeas.

Los bancos debían mantener unas reservas de al menos 5% de sus préstamos, inversiones y otros activos. Esas reservas — llamadas capital fundamental 1 — serían usadas para absorber pérdidas inesperadas y por ello son un indicio clave de la estabilidad del banco.

El banco alemán Helaba se retiró de la prueba de liquidez debido a una disputa con la ABE sobre si una gran parte del capital de la entidad, formado por activos sin derecho a voto propiedad de los gobiernos, podría ser contabilizada en ese 5%.