Varios centenares de dignitarios afganos e internacionales acudieron el viernes al palacio presidencial para dar el pésame al mandatario Hamid Karzai, cuyo medio hermano fue asesinado esta semana en su casa en el sur de Afganistán.

Los dignitarios acompañaron a Karzai a rezar en una mezquita dentro del palacio, sentados sobre alfombras para recordar a Ahmed Wali Karzai, un hombre poderoso y controvertido en la provincia de Kandahar y en todo el sur del país.

El asesinato de Wali Karzai el martes dejo al presidente sin un aliado poderoso y amenaza con crear un vacío de poder en la región donde nació espiritualmente el Talibán.

El general David Petraeus, el más alto comandante de las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán; el embajador estadounidense Karl Eikenberry, y el enviado de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, asistieron al funeral, junto a ministros afganos, legisladores y líderes militares.

Karzai se sentó cerca de la puerta de la mezquita a lado de su guardaespaldas y el vicepresidente afgano Mohamed Karim Khalili. El mandatario habló con los dignitarios visitantes cuando ingresaban.

Wali Karzai, asesinado por un aliado cercano, fue el jefe del consejo provincial de Kandahar y de la tribu influyente Popalzai, y era un confidente y emisario del presidente afgano.

Más allá de sus funciones oficiales, Wali Karzai también era conocido como un operador político que manipulaba las facciones políticas y tribales para mantener control sobre la inestable provincia. Incluso la alianza internacional aceptó con reticencia la influencia abrumadora de Wali Karzai en el sur de Afganistán, a pesar de sospechar que estaba involucrado en el tráfico de opio y otras actividades criminales.

En tanto, la violencia en el sur de Afganistán cobró la vida de nueve civiles, informaron las autoridades.

Las muertes ocurrieron en la provincia de Helmand, un día después de que la ONU anunció que el número de civiles muertos en acciones de violencia relacionada con la guerra aumentó un 15% en el primer semestre del año.

Funcionarios afganos indicaron que cinco civiles, entre ellos dos niños, murieron el viernes cuando el vehículo en que viajaban pasó sobre una bomba colocada en el camino en el distrito de Sangin.

Otras cuatro personas fallecieron la noche del jueves.