Los insurgentes en el este de Libia retrocedieron el viernes tras su fallido avance contra una localidad petrolera, en tanto que el líder Moamar Gadafi exhortó a sus partidarios a que ataquen a la OTAN.

Las acciones militares se han estancado en las líneas del frente de la guerra civil en Libia desde que comenzó en febrero la revuelta popular para derrocar a Gadafi.

La insurgencia controla gran parte de la región oriental del país, así como algunos sectores en la región occidental. Gadafi controla el resto de la nación desde su baluarte en la capital, Trípoli.

En una transmisión dirigida a miles de personas reunidas en la localidad de al-Ajaylat cerca de la frontera con Túnez, Gadafi los alentó a que tomen las armas y ataquen a los enemigos de la nación.

"¡Olas estrepitosas de masas airadas, elevándose ante el desafío con las cabezas en alto y voces fuertes que dicen 'jamás nos rendiremos'. Aplasten a la OTAN! ¡Somos valientes, somos muyahidines!", dijo el gobernante libio en un discurso también difundido por la televisión nacional.

El ataque rebelde fallido contra la ciudad petrolera estratégica de Brega ocurrió poco antes de una reunión crucial en Estambul sobre el futuro de Libia, en la que delegados de más de 30 países declararon que el gobierno de Gadafi ya es ilegítimo.

Ocupar la ciudad de Brega, donde existe una instalación petrolera importante, ha sido desde hace tiempo un objetivo de la insurgencia, y la nueva ofensiva quizá fue un nuevo intento de ésta para reforzar su postura en antelación a las conversaciones.

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Los periodistas de The Associated Press Ben Hubbard, en El Cairo, y Paul Schemm, en Trípoli, contribuyeron a este despacho.