Pierre Le Guennec, el electricista de Picasso que tenía en su casa 271 obras desconocidas del artista, cuestionará ante la Justicia que los tres hijos del pintor español puedan constituirse como parte civil en el proceso abierto contra él por la herencia de esos cuadros.

Según informó hoy el diario francés "Libération", el electricista tiene previsto impugnar a través de su abogado, Charles-Etienne Gudin, la legitimidad del derecho de Claude, Paloma y Maya Picasso a reclamar esas obras dado que ninguno de ellos nació en el seno de un matrimonio del artista.

Con esta estrategia Le Guennec busca contraatacar tras haber sido imputado el pasado mayo por "receptación" -beneficiarse de un bien a sabiendas de su procedencia de un hecho delictivo- por la Fiscalía de Grasse (sureste de Francia).

El hombre, que durante más de treinta años conservó en su garaje obras de Picasso con un valor estimado de unos 80 millones de euros (113 millones de dólares), en su mayor parte dibujos, collages y bocetos, aseguró haberlas recibido de manos de Jacqueline Picasso, aproximadamente en 1971.

La familia Picasso, informada de su existencia por el propio Le Guennec y su esposa, Danielle, quienes les contactaron expresamente en busca de su certificado de autenticidad, le denunció por ocultación de obras inéditas.

"Libération" recordó hoy que Claude y Paloma, nacidos de la relación del artista con Françoise Gilot, obtuvieron en 1974 el estatuto de herederos, meses después de la muerte del artista, y que poco después lo consiguió igualmente Maya, la hija que tuvo con la joven María Théresa Walter. En cuanto a Paulo, el primogénito, nacido de su matrimonio con la bailarina rusa Olga Kokhlova, falleció en 1973.

El consejero de los herederos de Picasso, Jean-Jacques Neuer, aseguró al periódico que el argumento del electricista "no tiene muchas posibilidades de prosperar", porque "para la ley solo hay hijos, no se habla más de legítimos o naturales".

Desde 1972 la legislación francesa reconoce los mismos derechos a los hijos nacidos en matrimonio y a aquellos nacidos de relaciones extramatrimoniales, "principio de igualdad que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos recordó hace unos años a Francia que debía respetar", aclaró Neuer.