El Ministerio de Transportes brasileño, inmerso en una oleada de escándalos, sufrió el viernes la sexta baja en dos semanas cuando un alto funcionario fue separado temporalmente por denuncias de corrupción, informó el gobierno.

José Henrique Sadok, director ejecutivo del Departamento Nacional de Infraestructura de Transporte (DNIT), órgano del ministerio a cargo de las carreteras federales, fue separado de su cargo el mismo día que el diario O Estado de S. Paulo publicó que una empresa propiedad de su esposa se benefició con contratos con el organismo.

"El ministro de Transportes, Paulo Sergio Passos, decidió separar temporalmente al director ejecutivo del DNIT", señaló un comunicado ministerial. "Al mismo tiempo, constituyó una comisión para investigar los hechos informados por el diario".

Según el diario, entre 2006 y 2011 la esposa de Sadok habría facturado 18 millones de reales (11,4 millones de dólares) con proyectos viales en los que participa el DNIT.

En la publicación el funcionario alegó que los contratos fueron firmados por el gobierno del estado amazónico de Rondonia, donde las obras se ejecutaron, y que la empresa fue seleccionada por licitación.

Passos fue designado como ministro el martes, tras la renuncia de su antecesor Alfredo Nascimento, quien dejó el cargo acosado por denuncias de corrupción en la dependencia controlada por su Partido de la República (PR), uno de los que componen la coalición de apoyo a la presidenta Dilma Rousseff.

La turbulencia en el Ministerio de Transporte comenzó dos semanas atrás cuando la revista Veja denunció un esquema de sobrefacturamiento de obras y cobro de sobornos en proyectos a cargo de la dependencia.

Cuatro altos funcionarios fueron separados inicialmente de sus cargos y poco después cayó el entonces ministro Nascimento. Sadok es el sexto en salir del cuestionado ministerio.

Según Veja, el ministerio funciona como un feudo del PR, que ha utilizado el cuantioso presupuesto de la entidad para negociaciones políticas.

El Ministerio de Transporte tiene a su cargo la mayor parte de las obras previstas en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), un gigantesco paquete de proyectos de infraestructura en todo el país con inversiones públicas por más de 500.000 millones de reales (313.000 millones de dólares).

Dentro del programa están incluidas obras de movilización urbana y modernización de aeropuertos, contemplados dentro de los proyectos que Brasil debe desarrollar antes del Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro de 2016.