La UE afronta todavía "diferencias" entre los Estados miembros que impiden actualmente avanzar hacia la normalización de las relaciones con Cuba, pero espera poder "cerrar las brechas", según dijo hoy un alto funcionario comunitario.

"Las conversaciones continúan. No estamos todavía en el punto (de hacer una propuesta formal). Hay todavía diferencias y esperamos cerrar las brechas", afirmó la mencionada fuente, que prefirió mantenerse en el anonimato.

"Estamos mirando cómo se desarrollan los acontecimientos", añadió al referirse a la liberación por parte del Gobierno cubano y de forma progresiva a lo largo de diez meses de 126 presos políticos gracias a la mediación de la Iglesia Católica cubana y España.

Países como Suecia, la República Checa y el Reino Unido han sido los más reticentes a acercar posturas con La Habana, mientras que España es el gran defensor de la normalización de las relaciones.

Ante la falta de consenso en el seno de la UE, su relación con Cuba tampoco figura en la agenda del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores comunitario que se celebrará el lunes próximo en Bruselas, con lo que se deduce que este asunto no será tratado por lo menos hasta septiembre.

La Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, -encargada de dirigir los contactos con La Habana a petición de los propios ministros de Exteriores- tendrá que decidir cuándo abordar con ellos el asunto en profundidad.

En un principio, Ashton tenía previsto presentar un informe con los resultados de su diálogo con autoridades del régimen cubano el pasado mes de diciembre, algo que pospuso a enero y posteriormente a una fecha sin especificar aún.

En febrero, Ashton se entrevistó en Bruselas con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en la que ha sido hasta ahora la reunión de más alto nivel celebrada desde que en octubre de 2010 los países de la Unión autorizaron a la Alta Representante a establecer contactos, con vistas a una posible revisión de la política hacia la isla.

En esa entrevista volvió a quedar clara la voluntad cubana de acercar posturas, pero también su exigencia para que Europa elimine su "posición común", adoptada en 1996 y que condiciona la relación de la UE con Cuba a los avances en democratización y el respeto de los derechos humanos en la isla.

Esta "posición común" de la política de la UE hacia Cuba siempre ha sido rechazada por La Habana por considerarla una injerencia.

A iniciativa de un grupo de países liderados por España, los Veintisiete van a estudiar la posibilidad de revocar la "posición común" y sustituirla por un acuerdo bilateral que normalice las relaciones con La Habana.

La UE también mantiene contactos con la oposición y con la Iglesia cubanas.